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Javier Cosnava nació en Hospitalet de Llobregat, aunque reside en Oviedo. Ha publicado en papel 4 novelas como escritor en editoriales como Dolmen o Suma de Letras; también 5 novelas gráficas en España y Francia como guionista de cómic. Ha colaborado en 9 antologías de relatos: 7 como escritor y 2 como guionista. Ha ganado 36 premios literarios, destacando el Ciudad de Palma y el premio Haxtur del Festival del Principado de Asturias. Puedes seguir su obra en: http://cosnava.wordpress.com/

viernes, 9 de noviembre de 2012

36- DOBLE PREMIO PARA LOS LECTORES DE 1936z





La mecánica es sencilla.

Regalo 1: TODO AQUEL QUE ME MANDE UNA FOTO LEYENDO "1936Z LA GUERRA CIVIL ZOMBI" EN SU CASA recibirá en ebook la novela corta "1937Z: Poe, el necrófilo" (memorias de la batalla de Madrid), la historia de un asesino, descendiente de Poe, que vaga entre los restos de una ciudad asediada por las tropas franquistas.


Regalo 2: A los primeros siete lectores que reseñen en su blog qué les ha parecido 1936Z y además comenten sus impresiones en FNAC, CASA DEL LIBRO O AMAZON (cualquier de ellas: con una vale) se les enviará a casa la novela gráfica MI HEROÍNA (2008) firmada por su guionista (el propio Cosnava). Se trata de la historia de un dibujante de cómic en sus últimos días de vida. Curiosamente, en la portada hay una chica llevándose el cerebro del protagonista, todo un presagio de que Cosnava tenía que dedicarse a los zombis y los cerebros jajaja. A Cosnava sólo le quedan 7 ejemplares, o sea que son siete y sólo siete los que se la pueden llevar.

(Nota: la reseña en blog debe ser un pelín extensa y no cuatro líneas. El envío es sólo factible para España. Al menos de momento)






Y he aquí un fragmento de POE EL NECRÓFILO, parte integrante de 1937Z, obra que veremos el año que viene y de la que puedes tener un adelanto exclusivo con sólo mandar una foto tuya leyendo 1936Z!!! 


Poe no sólo fornicaba con los muertos. Poe los amaba. Escondido en el viejo sótano de una pensión en ruinas, besaba sus pálidas mejillas cuando el cuerpo comenzaba a perder calor, como el que arrulla a un niño enfermo en el lecho. Les miraba a sus ennegrecidos ojos hasta que la conjuntiva comenzaba a entelarse, transcurrido algo menos de medio día del fallecimiento. Cuando la luz de su mirada se había marchado por fin, entonces Poe comenzaba a amarlos. Y esto era así porque los sabía indefensos ante los embates del tiempo, que corría a devorarlos, buscando arrebatarles todo rastro de belleza.
           Al tercer o cuarto día, su amante-cadáver estaba ya tan descompuesto que los insectos necrófagos se habían apoderado de los últimos restos de humanidad que le restaban. Y eso que Poe ahuyentaba los huevos que las hembras colocan a la entrada de los orificios naturales del cuerpo, intentando facilitar la entrada de las larvas en su huésped. Pero era inútil. Al cabo de una semana, ya no encontraba goce alguno en yacer junto al objeto de su veneración. Aquello era sólo un saco de humores y de parásitos. La belleza se había marchado para siempre. 
        Y Poe lloraba, maldecía y levantaba el puño hacia el cielo, donde acaso moraran los dioses que le privaban una y otra vez de la conquista del verdadero amor. 


VISITA EL BLOG DE AUTOR DE COSNAVA (PUBLICACIONES, BIOGRAFÍA, PREMIOS...) http://cosnava.wordpress.com/
        

jueves, 8 de noviembre de 2012

35- 1936Z LA NOVELA QUE RECHAZARON POR ESTAR DEMASIADO BIEN ESCRITA



NOTA DEL AUTOR (incluida en la novela 1936Z LA GUERRA CIVIL ZOMBI)

Un famoso editor de nuestro país rechazó esta novela por estar demasiado bien escrita. A lo que parece, el lector zombi es tan descerebrado que sólo es capaz de entender personajes planos enfrentándose a muertos de encefalograma plano en secuencias también planas repletas de acción sin tregua.

Pero es que la literatura zombi es mucho más que eso. Incluso las novelas más pulps son mucho más que eso. Una buena novela de acción (y 1936z contiene fuertes dosis de la misma) es apta para todos los públicos, y cada lector es capaz de entenderlo todo y de leerlo todo. Ningún camino está trillado a menos que lo sembremos de prejuicios.

 Porque ya otros autores han explorado caminos nuevos en la literatura zombi, gente como Alejandro Castroguer, por ejemplo, alejándose del sendero inicial hacia una nueva prosa e incluso desviándose hacia terrenos tan inexplorados como la pornografía.

            Porque todo los caminos están abiertos en este género que apenas es un recién nacido. No tiene límites, como no los tenía hace cien años la literatura policíaca. Y ya sabemos hasta dónde ha llegado.

            1936Z, La Guerra Civil Zombi, abre una puerta nueva en el género gracias a Suma de Letras. Y lo hace intentando sintetizar para el gran público un momento histórico concreto y decisivo de nuestro país; se vale para ello de esa gran alegoría que son los muertos vivientes. Alegoría de una España en descomposición que acabó asesinándose, hermano contra hermano.

            ¿Oís ese sonido, ese golpe seco, repetido, como de batientes que se estrellan y rebotan? Son otros escritores de género zombi abriendo puertas y cerrándolas con el estrépito y la rabia de la creación. Dejadles hacerlo. Tienen mucho que contaros.


PD: dedicada a aquellos que hablan de la literatura Z como "subgnéro" no porque sea una derivación del terror sino porque sel "sub" les suena a cosa inferior, que es lo piensan de nosotros.

domingo, 4 de noviembre de 2012

34- OS RECOMIENDO VISITAR MI PÁGINA DE AUTOR




http://cosnava.wordpress.com/

Este blog malogrado es un espacio de opinión donde vierto, ideas, críticas de películas, reseñas, pensamientos como ente individual pensante (o casi pensante jejeje). Son pensamientos de Cosnava.

Quería presentaros ahora mi nueva página de autor, donde podréis tener noticias de lo que publico, de publicaciones anteriores, noticias, historia, premios, biografía y un largo etcétera.

Esperto que os guste!!!!

Un fuerte abrazo a todos

COSNAVA

martes, 23 de octubre de 2012

33- RECOMENDACIONES DE OTOÑO



Os paso mis recomendaciones de otoño en los periódicos de las cuencas Ciudad Lineal y Comarca Caudal. Con un grupo de escritores excepcional. No os las perdáis!!!





jueves, 20 de septiembre de 2012

29- DEAD SET, una serie zombi, y un cuento de Cosnava






            En España tenemos un grave problema con el marketing de las series. Las series americanas son más caras, a menudo se compran en un pack que incluye la serie de moda y obligatoriamente otras series subsidiarias de la misma cadena. También pasa con las películas. Ello provoca que el gasto en producto americano sea tal que las cadenas españolas se ven obligadas a hacer una intensa campaña de marketing para promocionar las series que han comprado en Estados Unidos. Por ello, y aunque parezca increíble, un producto similar e incluso mejor contemporáneo y realizado desde las islas británicas puede perfectamente pasar desapercibido, emitirse en una cadena menor a un horario de baja audiencia porque su coste no ha sido excesivo y el marketing tiene que reservarse a los productos americanos, cuyo coste es tan elevado de las cadenas no pueden arriesgarse a que fracasen estrepitosamente.
            Esto es lo que le pasó en su día a la serie Dead Set. Muchos seguidores del género zombi la vimos subtitulada y estábamos convencidos de que en España triunfaría e incluso arrasaría pero pasó sin pena ni gloria y muchos ni siquiera oyeron hablar de ella en su día. Todo lo contrario que una serie que se estrenaría pocos meses después: The Walking Dead, una serie americana de la que ya hablaré más adelante y que no siendo mala es netamente inferior a la que nos ocupa.
            Dead Set es una gran serie; Y no sólo porque contiene grandes dosis de ácido y brillante humor, ni porque el diseño de personajes es magnífico (esencial tema a mi juicio, que diferencia las series europeas de las americanas, ya que en Estados Unidos se abusa de una forma infame del estereotipo y de cinco o seis personajes proto típicos básicos que inundan todo lo que hacen).
            Es una gran serie desde su misma concepción. Y eso que la idea central es simple. Mientras el Apocalipsis zombi arrasa el mundo, el ojo de la cámara se centra en el microcosmos de un estudio de televisión que está produciendo Gran Hermano. Mientras la humanidad se derrumba, los egos de los diferentes habitantes de la casa se enfrentan entre sí y cuando la plaga alcanza los estudios acabaremos por conocer la verdadera cara de cada uno de ellos, así como la de sus jefes, esos todopoderosos magnates de la televisión cuyas caras nunca vemos y que están detrás de todos estos Realitys que inundan las parrillas de programación.
            Crítica social, brillantes diálogos, extraordinario diseño de personajes y un final de diez. Y este eso tro de los grandes aciertos de las series británicas. Muchas de ellas son cortas como ésta, se conciben como un producto acabado con un principio y un final y no se estiran innecesariamente a lo largo de varias temporadas según va decreciendo el interés de los espectadores. Además, aunque estén planteadas con una serie de diferentes temporadas, el final de cada una de ellas es lo bastante redondo como para terminarse allí o con la adición de un breve especial que culmine la historia. La última diferencia que aprecio entre series americanas e inglesas es la cantidad de episodios por temporada: las americanas tienen veintitrés las largas y trece las cortas. Las inglesas tienen ocho las largas y tres las cortas. Y eso se nota en el resultado final porque no es lo mismo el trabajo a destajo que supone hacer veintitrés episodios que hacer por ejemplo cinco de un mismo concepto. Muchas veces creo que ser la razón por las que las series americanas me parecen muchas veces superficiales es porque están hechas deprisa y corriendo mientras que las series inglesas son un trabajo mucho más laborioso. Tal vez sea la misma diferencia entre un producto de todo a un euro al producto de un artesano. Algunas cadenas como la HBO intentan desde hace tiempo crear series con una calidad similar a las inglesas en Estados Unidos y muchas veces con buenos resultados. Es la tendencia a la que el resto de las cadenas deberían apuntarse para conseguir algún día productos de la calidad de Dead Set que, con la adecuada campaña de marketing, arrasarían mucho más de lo que nadie puede imaginar.

En homenaje a esta gran serie voy a hacer un pequeño cuento una especie de final alternativo que espero que os guste. Para aquellos que no la hayáis visto debéis saber que, de alguna forma, este cuento supone un spoiler ya que parte de la última escena de la serie. No os aconsejo leerlo hasta que la hayáis degustado como se merece:


GH 27  por Cosnava

            Joplin, Marky, Space, Pippa and Veronica y el cabrón de Grayson. Todos muertos. Incluso Kelly, la ganadora, la última superviviente, había alcanzado el mismo final y ahora era una zombi sedienta de sangre encerrada en el confesionario, una zombi que miraba eternamente a esos millones de espectadores, vivos o muertos, que vagaban por el Reino Unido.
            Jennifer contempló el final de Gran Hermano 26 y emitió un profundo suspiro. Estaba sentada en el sillón preferido de su hermana. Miraba al televisor donde el único canal que continuaba emitiendo era el de Gran Hermano. Contempló una vez más el rostro de Kelly y luego navegó con su mando por el resto de habitaciones de la casa, todas repletas de zombis comiéndose aún los restos de Grayson. Suspiró una vez más y miró hacia su izquierda, al sofá donde sus padres yacían, cubiertos de sangre. Había tenido que matarlos luego de que regresaran de la calle infectados.
            Y eso dolía. Sobre todo los recuerdos.
            Luego de acabar con ellos se sintió agotada y deseó por un momento haber sido ella la que hubiese fallecido y que toda aquella pesadilla terminase al fin. Pero no era así. Se sentó en el sofá de su hermana, su preferido, y rompió a llorar. Había colocado a sus progenitores en la postura habitual que ocupaban en el comedor, incluso había sacado un par de bolsas de patatas y las había colocado en la mesita baja delante de los dos cadáveres. Se echó a reír como una loca, sin querer volver la vista hacia sus padres, contemplando el televisor, el rostro de Kelly y preguntándose donde estaría su hermana.
            No la había visto desde que comenzó a tener noticias de la infección y no contestaba al teléfono móvil. Se preguntó si estaría viva. Se preguntó si merecía la pena estar vivo en un mundo donde los vivos ya no tenían esperanza.
            La respuesta vino ella sola. Mientras zapeaba llorosa de habitación en habitación de la casa del Gran Hermano, contemplando los restos del programa más visto del Reino Unido y ahora el único que podía verse, el pelo rojizo de Elizabeth apareció en un extremo de la pantalla royendo un trozo de carne con ansia. Tardó casi media hora en estar segura de que era realmente su hermana. Esperó a que terminase de mordisquear aquella su presa (creía que se trataba del antebrazo de Grayson) y cuando el zombi se volvió y estuvo segura, soltó un grito de rabia. Entonces se levantó del sofá preferido Elisabeth, fue a buscar el bate de béisbol con el que había asesinado sus padres y abrió la puerta de casa. La dominaba una súbita determinación. No podía permitir que aquello terminase así. No sería justo.
            Así que bajo las escaleras de su casa a la carrera, asestando golpes a la vecina del quinto, que se arrastraba por el suelo con las piernas cercenadas la altura de las rodillas; corrió hasta su coche derribando al cartero que quería morderla, al hijo pequeño de los Clark, que saltó sobre ella al descender el rellano y a una mujer a la que le faltaba el brazo izquierdo y que le recordaba a una antiguo maestra que había tenido en el colegio. Es más, estaba segura de que era ella, por lo que se detuvo para rematarla y no paró hasta que oyó su cráneo quebrarse. Lego subió su coche y corrió a los estudios Elstree, desde donde se emitía el Gran Hermano 26.
            Tardó casi media hora en llegar, durante la que atropelló a tres zombis, se tuvo que parar dos veces para eliminar obstáculos del terreno, fue mordida en una mano y perdió dos dedos, derribó a otros cinco muertos con su bate de béisbol y finalmente acabó perdiéndolo incrustado en la cabeza de un adolescente que llevaba una camiseta del Arsenal, una antigua en la que todavía rezaba el nombre de Fabregas. Pero nada podía detenerla. Llegó a los estudios sangrando por su mano izquierda, decidida a alcanzar su objetivo.
            Y estrelló el coche contra la puerta de la casa de gran hermano aplastando a cuatro zombis. El resto saltaron sobre el coche dispuestos a asesinarla, pero ella rompió de una patada el cristal delantero y salió a duras penas del coche saltando del vehículo a un tejado bajo y desde este a un camino de tierra desde el que finalmente pudo alcanzar la entrada de la casa. La seguían por lo menos cincuenta muertos vivientes y había otros tantos en el interior, pero antes de que pudieran reaccionar Jennifer entró como un vendaval en la casa e interceptó a su hermana, que todavía llevaba el grueso del antebrazo de Grayson enredado entre los dedos.
            Ahora podría poner las cosas en su sitio.
            —¡Toma, puta! —dijo, sencillamente, y cogiendo de los pelos a Elizabeth hizo rebotar su cabeza contra la pared más cercana hasta que supo que le había alcanzado la segunda muerte y cayó en el suelo rota, deslavazada como a un títere al que le hubieran cortado los hilos.
            Entonces una manada de zombis se le echó encima y comenzó a devorarla, pero ella ni siquiera chilló y comenzó a farfullar:
            —Toda tu vida has querido entrar en Gran Hermano. Toda tu vida ha sido tonta, vaga y superficial; todos tus sueños se centraban en convertirte en famosa no haciendo nada como estos imbéciles que salen en la tele. Nuestros padres nunca me apreciaron aunque yo estudiara una carrera y me labrara un futuro. Tú tenías tu propio sillón en el comedor y yo tenía que sentarme con ellos en el sofá. Nunca trabajaste y dejaste los estudios muy joven. Te pasabas el día viendo Gran Hermano y soñando con llegar un día a traspasar estas puertas. Cuando te vi aquí sabía que no podía permitir que terminases en esta casa aun convertida en puto muerto viviente.
            Mientras hablaba, enloquecida, había perdido la carne de un brazo y de una pierna, y caminaba prendida de de varios zombis hacia la cámara más cercana. Ello no detenía su discurso, y seguía siendo mordida, y seguía muriendo mientras reía a carcajadas y continúa insultando a su hermana. Finalmente, consiguió colocarse delante del objetivo justo cuando un zombi intentaba arrancarle la yugular. Pero Jennifer interpuso su única mano sana, que el muerto arrancó de cuajo.
            —Bienvenidos al Gran Hermano 27 —gimió Jennifer dirigiéndose al público de todo el país, mientras la horda la arrastraba al suelo—. ¡Cabrones! ¡Estáis todos nominados!

28- Brujas, duendes y espíritus atormentados



Acaba de salir a la venta el volumen 2 de Legendarium (edictorial Nowtilus), selección de relatos en la que tengo el honor de colaborar. He aquí el artículo que he hecho al respecto y que ha aparecido en los diarios de las cuencas asturianas Ciudad Lineal y Comarca Caudal. ¡Espero que os guste!



martes, 11 de septiembre de 2012

26- LAS SERIES ESTÁN SOBREVALORADAS


NO ENTIENDO LAS PUNTUACIONES Y OPINIONES QUE MUCHA GENTE LE DA A LAS SERIES.

Salvo honrosas excepciones (The singing detective 1982, Heimat, Retorno a Brideshead...) no hay ninguna serie que pase del 7, y aún las anteriores como mucho un 8 en una escala de 10. Yo soy un gran consumidor de series, un trekkie acabado, por ejemplo, y soy consciente que ningún episodio pasa del 6 raspado.

Es entretenimiento. Nada más.

Incluso las series inglesas (de factura, actores y guiones a años luz de las americanas) son entretenimiento.

¡Veo en los foros 9 y 10 a series! Entonces que le damos a las películas de Bergman, o al Acorazado Potemkin, o a Ciudadano Kane o a 2001 Una Odisea del Espacio o Al Padrino o a Dogville de Lars Von Triers, un 25???

Bueno, claro, si la escala no es de 1 al 10 entonces sí. 

Hay una diferencia muy grande entre ME GUSTA y es BUENO

Dentro de no mucho seguiré hablando en mi blog de esta defensa a ultranza de lo que nos gusta sobrevalorándolo.

Una pista: Yo detesto la ópera... pero nunca le daría un 3 a Verdi aunque zapeo nada más ver a alguien cantando. De la misma forma, aunque adoro House, ni siquiera la primera temporada pasaba del 6.5 ni un sólo capítulo (y la primera temporada la he visto cinco veces)

Aunque, claro, es una opinión, igual es que, como veo en el filmaffinity, el mejor filme de terror de todos los tiempos es BLINK (parpadear) un episodio de la tercera temporada del Doctor WHO, con la misma puntuación que Psicosis de Hitchcock, un 8.4.

Y es que a mí me escanta el Doctor Who. La sigo desde niño (es inglesa y ya sabéis que opino de las series inglesas versus las americanas) pero BLINK lo mejor que ha dado el terror en toda la historia del cine???????????????????????

Venga ya, seamos serios, carajo!

Ya lo dice el buen Doctor Who en ese episodios. "No parpadees o estás muerto". Pues yo digo, parpadea y párate a pensar antes de puntuar, que sólo es una serie.


domingo, 9 de septiembre de 2012

25- FANTASMAS DE AMIGOS


UNA REFLEXIÓN SIN QUERER HERIR A NADIE

En mi juventud siempre iba con personas mayores que yo. Con 14 años me movía con gente de 20. Con 20 con gente que frisaba los 30.



Por ello, ahora, con 40, muchos de mis antiguos amigos/as bordean el medio siglo.



Y me sorprende, mucho, muchísimo, el que hace años una buena parte de ellos se vistan y se comporten como verdaderos adolescentes: superficiales, promiscuos y más tontos que una piedra. Hablando de sus cirujanos plásticos como si fuesen amigos, comentándome lo que les gustan series americanas para teenagers y haciendo ostentación de tontuna y superficialidad.



Son los fantasmas de amigos de los que hablaba Nietzsche en su poema. Tienen su cara pero ya no sé quién son.



Conservo pocos amigos de adolescencia y juventud. Creo que advierten en mis ojos una brizna de desaprobación y ya no voy a verlos cuando bajo a Barcelona.



Tal vez sea yo, que he envejecido y soy consciente de ello en una sociedad que vive de ignorarlo.

jueves, 23 de agosto de 2012

24- UN EDÉN EXQUISITO



Mi artículo en los periódicos CIUDAD LINEAL y COMARCA CAUDAL de este mes de agosto.

Un abrazo a Carlos y a Nieves!!!




domingo, 19 de agosto de 2012

23- EL GUARDIÁN DE LOS SECRETOS

Coincidiendo con la salida en ebook hace muy poco tiempo de esta novela de Carolina Iñesta, os dejo un fragmento del artículo que hice sobre ella en los periódicos Ciudad Lineal y Comarca Caudal.


EL GUARDIÁN DE LOS SECRETOS


           
            Carolina Iñesta es su autora. Se trata de una joven escritora ilicitana cuyo libro fue elegido por los lectores de su editorial (Versátil) como el mejor del año. Y es que se trata de un buen libro, sin lugar a dudas. La prosa de Carolina es grácil, joven como ella misma, repleta de giros que acercan al lector a una forma de narrar directa y cercana de la que es fácil enamorarse. No hay frases recargadas, no hay adjetivos de más. Las páginas pasan muy rápidas y por ellas desfilan mil personajes, ciudades, tramas, engaños, complots y líneas temporales, conformando un mosaico a la altura del más afamado de los prestidigitadores de las letras.
            La historia que se cuenta puede resultar a grandes rasgos similar a las que estructura Katherine Neville, escritora superventas autora de “El Ocho”, “El Círculo Mágico”, etc... Hay quien incluso las compara. Yo creo que es una semejanza casual, una comparación desafortunada, nacida de la forma en que estructuran la trama. Neville es una mediocre escritora que ha depurado su estilo y ha llegado al límite de sus exiguas capacidades y Carolina es una escritora joven con mucho todavía que dar y que evolucionar.
            "El Guardián de los Secretos" es una novela notable y en tanto que ópera prima prefigura un futuro de éxitos para Carolina Iñesta Quesada.

jueves, 16 de agosto de 2012

22- MARIA CARME ROCA





Como cambié de blog hace unos meses por éste de escritores malogrados, se han perdido algunas entradas del anterior que quiero que estén presentes, sobre todo artículos acerca de escritores/as que hice en su día en los diarios Ciudad Lineal y Comarca Caudal. Aquí va el primero.




viernes, 3 de agosto de 2012

lunes, 30 de julio de 2012

20-ZINGARA, De Salva Rubio



He estado unos días fuera de juego respecto a mi blog, primero por el viaje a Barcelona, luego con el festival Celsius de Avilés y finalmente con las correcciones de 1936Z LA GUERRA CIVIL ZOMBI. Una vez acabado lo anterior, regreso al trabajo, y lo hago reseñando la obra del genial Salva Rubio. Este artículo que sigue ha salido en papel en los diarios Ciudad Lineal y Comarca Caudal pero con las vacaciones no consigo que nadie me mande el PDF, así que lo cuelgo en el blog y cuando me llegue el PDF se lo mando al autor o lo cuelgo de nuevo y hacemos promoción doble de su novela, qué demonios. Ahí va!!!!


Esta no es la foto que sale en los periódicos con la reseña de la novela, pero... a qué mola un montón!!!!



ZINGARA, de Salva Rubio
           
            La literatura es un lugar de iniciaciones. El escritor siempre es novel, siempre se está descubriendo, siempre quiere ir un poco más allá. Salva Rubio, en su primera novela, nos lleva de la mano al terreno de esa literatura iniciática que es la verdadera literatura.
            Y lo hace valiéndose de un protagonista disminuido físico, un chaval de quince años que cruza España a la búsqueda de Jim Morrison, el líder de The Doors, el icono de una generación rebelde que le sirve de vórtice de esa espiral iniciática a la que me refería al principio.
            Jim Morrison está al final de su camino y Jaime, el protagonista, al principio. La iniciación de Jaime es la iniciación del autor, que se descubre como una narrador capaz de generar una empatía tan poderosa en el lector que nos olvidamos que somos nosotros mismos, y pensamos por un momento que somos un adolescente a la búsqueda de un mito del rock. Da igual hallarlo, o tal vez no. ¿A quién le importa? Todos los caminos son Ítacas y aunque el viaje pueda defraudarnos, al final sólo era una excusa para salir de casa, para moverse de ese lugar donde estábamos encerrados, presos de nuestras limitaciones físicas o psicológicas, de nuestros miedos.
            No sé por qué, mientras leía la novela pensaba en el Principito, la excepcional obra maestra de Antoine de Saint-Exupéry. Sí, de acuerdo, ésta es una historia de tono infantil, por más que tenga un mensaje universal. Pero como ZINGARA es una historia iniciática; como ZINGARA es la narración en primera persona de un niño disminuido que en realidad tiene el poder para dejar de serlo y lo sabe tanto como parece ignorarlo; como ZINGARA es una novela que, escondida tras el velo de una prosa llana y directa, dice cosas muy profundas y escupe trozos de verdad acerados como cuchillos.
            Y es que la novela de Salva Rubio es ese tipo de novela que, luego de terminarla, nos impele a salir de casa, a buscar esa Ítaca que Ulises soñaba y que Jim Morrison cantaba en su “Break on through to the other side” o en palabras de Salva Rubio, puestas a su vez en labios de Jim: “¡Vive!”

            Lo más relevante sobre mí es que no he salido de casa en toda mi vida. No sufro mucho por ello, no os engañéis. Lo prefiero así. Así pues, me llamo Jaime, tengo casi quince años y lo único que quiero en la vida es que me dejen tranquilo. Cosa que es bastante más difícil de lo que parece. Porque The Doors vuelven a retumbar en la habitación de abajo.

martes, 3 de julio de 2012

19-Mi madre y el cáncer




            Mañana miércoles me voy a Barcelona. Tengo algún asuntillo que negociar con mi agente, alguna que otra reunión de trabajo adicional... pero eso es lo de menos ahora. Hace unos meses estuve en la Ciudad Condal cuando operaban a mi madre de un cáncer de mamá. Y ahora regreso para darle una sorpresa.
            Mi hermana ha quedado con ella para una cena informal y mi madre no sabe que nos reuniremos toda la familia de nuevo al completo después de tres años en que los trabajos de unos y de otros nos han impedido coincidir a la vez todos juntos.
            Será un gran día y como mi madre no tiene interés alguno por las redes sociales (y cualquiera que lo tiene y la conoce está en el ajo) puedo colgar este artículo sin miedo al spoiler y cargarme la sorpresa.
            Entretanto, la operación ha ido bien y mi madre, Lucía, se está recuperando. Ya casi nunca tiene vómitos o jaquecas por las pastillas de la quimio y el mundo sigue girando, gracias a los dioses. Esperemos que las pruebas siguen en el futuro el mismo camino y el cáncer no se reproduzca.
            Hoy quería hablar de las envidias entre escritores, de ese rictus que se le pone a muchos en la cara cuando triunfa el de al lado y él no, ese “oh, cuanto me alegro” que se dice con los dientes apretados y los labios temblones de rabia. Sabía que sería un tema que levantaría ampollas y que habría más de un comentario o anécdota suculenta que afloraría o, mejor, que se callaría.
            Pero he sentido que debía hablar de mi Lucía, que sigue viva, existiendo en este mundo imperfecto, en crisis perpetua, desmoronándose, ardiendo en tierras valencianas (de donde es mi familia) y de mal en peor.
            Tal vez sea el final del sistema capitalista y todo se venga abajo y sí, tal vez sea un egoísta, pero aunque todo estallara por los aires, quiero ver cómo estalla junto a mi madre.
            Sólo eso quería decir. Pardiez, es mi madre. El resto de comentarios sobran.

    MI MADRE Y YO HACE 10 AÑOS, EN UNA FIESTA

martes, 26 de junio de 2012

18-El primer alcalde español de la historia





(Rebuscando en los libros de historia, he hallado el ancestro del que provienen la mayor parte de alcaldes y/o políticos españoles. Mis investigaciones me han llevado al Antiguo Egipto. He aquí su resultado en forma de breve cuento)


            Onofris, el alcalde de la pequeña ciudad egipcia de Khent-min, tenía un problema: no podía disponer ni de un miserable Deben de oro para las obras públicas que precisaban sus conciudadanos. No podía construir un pozo nuevo para que hubiese agua todo el año en el interior, cuando les abandonaba la crecida del Nilo; no podía acondicionar la vieja escuela, que se había incendiado fortuitamente meses atrás; no podía mandar reconstruir el tejado del granero ni las compuertas de los silos, que hacía tiempo que estaban ajadas y carcomidas por las termitas. Y lo más importante: no tenía dinero para gastar en sus vicios o en las casas de lenocinio.
            —¡Por el pelo amarillo de Min! —se lamentaba, mientras paseaba entre las calles, viendo todo lo que estaba por hacer.
            Min, el dios itifálico, el loco del gorro amarillo, protector de las pistas del desierto oriental y patrón de su ciudad... les había abandonado. En el lejano pasado, Khent-min había sido un lugar floreciente, amado por el faraón y por los hombres poderosos de la capital. Pero eso había quedado sepultado en las arenas del tiempo. Sus templos se habían agostado al sol, El-Lugar-Prohibido-Que-No-Puede-Conocerse, la capilla del dios Min, se había desplomado, y las columnas papiriformes de la entrada se habían venido abajo. Ahora yacían en el suelo pedazos colosales de piedra, proclamando al mundo la ruina de su ciudad.
            Onofris se quedó mirando el capitel de una de aquellas columnas durante largo tiempo, mientras rumiaba una idea que acababa de ocurrírsele. Hacía cuatro Décimos, había acudido a Tebas, la capital, a solicitar del Visir ayuda para él y sus conciudadanos, para su escuela, para su templo abandonado, para sus pozos, para su granero, para sus silos... para lo que fuese. Si al menos pudiera conseguir financiación para alguna de esas obras, ya sería un comienzo. Pero el Visir se negó, tajante:
            —¿Quién recuerda a Khent-min? Una vez fue un nudo de comunicaciones de nuestro reino. Pero hoy ya no es nada.
            Porque al visir y a los funcionarios de la capital sólo les interesaban los saqueos de tumbas. Por todo el país, los ladrones campaban a sus anchas asolando las Moradas Eternas de los antiguos faraones y sus familias. Se había creado un cuerpo policial específico y una sociedad de sacerdotes juramentados vigilaban los sepulcros; pero todo era en vano. El faraón se había gastado miles y miles de Deben de oro en proteger a los muertos mientras los vivos se las ingeniaban para robarles sus pertenencias.
            —Si al menos tuviéramos aquí algún ladrón de tumbas —pensó Onofris, de vuelta al presente, delante de los restos del viejo templo de Min.
            Pero lo cierto es que la necrópolis de su ciudad, a pesar de poseer antiguas y lujosas tumbas de la dinastía IX, la época dorada de sus gentes, nunca había sido atacada por los ladrones. Aunque eso, naturalmente, tenía solución.
            Terminando la cosecha, Nejery, mensajero especial del visir, se personó en Khent-min. Acababan de recibir la noticia de que una nueva banda de ladrones se había adentrado en el Nomo para saquear las tumbas. Nejery se encontró con el alcalde Onofris, el cual, desolado, le mostró la entrada de varias de ellas. No se atrevieron a entrar en el interior para no estorbar todavía más el descanso de sus antepasados, pero comprobaron que los sellos de las cámaras mortuorias habían sido rotos y que los bandidos habían literalmente destruido el interior de los sepulcros, arrancado pedazos enormes de columnas, tirados los baúles y los sarcófagos con los tesoros al suelo, ya vacíos, y creado tal confusión y cantidad de escombros como nunca había visto en todos sus años de servicio.
            Al cabo de un sólo Décimo llegó una tabilla a manos de Onufris por la que el Jefe de la Casa del Oro y la Plata, el tesorero real, le hacía entrega de doscientos Deben de oro para crear un cuerpo policial a fin de preservar el sueño eterno de los que moraban en la necrópolis de su ciudad. El alcalde sonrió e hizo retirar los escombros de delante de las tumbas. Las piedras pertenecían todas al viejo templo en ruinas y no a los sepulcros. Los baúles y los sarcófagos que había por el suelo los había encargado a unos artesanos del lugar y nunca habían contenido tesoros ni momia alguna. Respecto a los sellos de las cámaras mortuorias, había tapado los verdaderos con argamasa e instalado réplicas de arcilla que luego quebró, para que el mensajero del visir creyese que las tumbas habían sido violadas. Pero en realidad, los antepasados viajaban cómodamente en la barca de Ra, disfrutando de su merecido e inmortal descanso.
            Y también continuarían su viaje los vivos, pero con un granero, una escuela, un pozo y unos silos nuevos. Mientras, él podría de nuevo gastar el dinero público, y a manos llenas, en ánforas de buen vino o en las mejores prostitutas de la capital.
            Seguro que el padre Osiris, en su infinita sabiduría, sabría comprender que no sólo los muertos tienen necesidades. Los alcaldes de pueblo, por ejemplo, tienen tantas o más necesidades que ellos.

miércoles, 20 de junio de 2012

16-Malditos bastardos, la película que le habría encantado a Hitler




         Ayer tuve la desgracia de ver la última película de Tarantino: Malditos Bastardos. No debería haberlo hecho. Porque Malditos Bastardos no es sólo una mala película: es una película nazi. Sí, NAZI, habéis oído bien. El propio Hitler o Goebbels, su ministro de propaganda, la habrían aplaudido a rabiar de seguir vivos. Pero, ¿no trata este bodrio infecto de un grupo de americanos que se convierten en un comando y matan nazis a cascoporro con unos métodos y unas maneras más cercanos a Pepe Gotera y Otilio que a unos soldados profesionales? Sí, de eso va. Pero, en realidad, es sólo lo que parece. Esta película trata en verdad de unos asesinos en serie, los bastardos americanos de Brad Pitt, que matan a cualquier alemán de uniforme que se cruza en su camino porque los consideran enemigos de su pueblo, tratándolos como si no fueran personas sólo por ser sus adversarios y violando todas las normas de la guerra, de la decencia y de la moral porque se enfrentan a ratas, a subhumanos, seres cuyas vidas no merecen ser vividas (Lebensunwerter Leben, uno de los axiomas principales del exterminio nazi).

            Una de las lecturas de cabecera de un buen SS era el libro de E. E. Dwinger “Der Todt in Polen”: Asesinato en Polonia. En él, se ilustraba a los jóvenes SS sobre la importancia de no considerar a los enemigos seres humanos sino terroristas (los nazis utilizaban el término “enemigo del pueblo”, pero es lo mismo). Pronto, los jóvenes oficiales SS comprendían que “un buen hombre” alemán podía exterminar a otras razas a su gusto sin que su conciencia tuviera que sufrir por ello. Por su parte, Goebbels financió, para terminar de impregnar de racismo y xenofobia a su población, películas como Wunschkonzert, Der Ewige Jude o Die Grosse Liebe. La primera trataba de mostrar a los alemanes la importancia de escuchar las consignas de la radio y de los discursos de sus líderes para poderlos manipular a su antojo; la segunda trataba de denigrar a los judíos y de mostrarlos como una raza malvada por naturaleza que no merecía existir; la tercera era la historia de una pareja de alemanes enamorados que conseguían salvar su relación a cualquier precio, en medio de la muerte, la guerra y la confusión creada por los enemigos sionistas, eslavos y de las democracias occidentales. Estas películas fueron vistas por millones de “buenos hombres” alemanes que descubrieron que sus enemigos eran terroristas, seres que no merecían seguir viviendo y que ni siquiera necesitaban un juicio para ser condenados.

            He repetido hasta la saciedad la importancia de no humanizar al nazismo. Los nazis eran unos monstruos y no merecen perdón, pero no así los soldados del ejército o los alemanes en general. Hay que saber diferenciar entre culpables y enemigos: los nazis eran culpables, terroristas de estado, asesinos sin alma; los alemanes, sólo nuestros enemigos. Un soldado que luchaba por su país, un padre que defendía a sus hijos durante el asedio de Berlín, un niño que fue reclutado a la fuerza para defender el bunker de Hitler, todos esos eran seres humanos y en ningún caso nazis.

            Hace unos meses, en mi novela gráfica, Un Buen Hombre, ya hablaba del peligro de creernos unos “buenos hombres” y actuar como nacionalsocialistas, como sucede hoy en demasiadas ocasiones cuando, bajo el apelativo “terrorista”, pretendemos englobar a cuántos queremos despojar de humanidad. Alguien puede odiar o enfrentar a las democracias occidentales y no ser un terrorista: si a un adversario lo podemos encerrar en Guantánamos, torturar, asesinar... a discreción, no seremos mejor que los nazis. Si pensamos que a un enemigo se le puede condenar sin un juicio previo, si una película tan maniquea como Malditos Bastardos no nos revuelve el estómago, es que hemos perdido la equidistancia. Lo dije una vez y lo repito: si los nazis hubieran ganado la guerra, la mayor parte de nosotros seríamos nazis. Tanto es así, que cuando vemos una película nazi como Malditos Bastardos no sabemos distinguirla de una antinazi.

            Hasta ahora, en el cine, antes de matar a un soldado alemán desarmado, se mostraba cómo había matado a niños, gaseado a judíos, y se le dibujaba como a un malvado arquetípico. En la infame película de Tarantino se ha hecho tristemente famosa una escena en que el comando de Pitt captura a un alemán del ejército, no un SS de un campo de exterminio. Éste hombre es dibujado como un buen soldado, valiente, condecorado con la Cruz de Hierro. Pero como se niega a delatar las posiciones de los suyos, es asesinado a golpes con un bate de béisbol. Su delito: ser alemán, ser un terrorista, un enemigo del pueblo, alguien que debe morir sin juicio, explicación ni remisión. Entre muchas, hay otra escena particularmente perversa: una muchacha siente remordimiento por haber disparado a un soldado alemán y éste, cuando ella se inclina a ver cómo se encuentra, la cose a balazos. Es el típico guiño de las películas nazis de Goebbels: si tienes un instante de debilidad hacia un judío, éste te arruinará, se quedará con tu patrimonio, se acostará con tu mujer y luego con tus hijas. Ah, cuánto hubiera disfrutado Adolf con esta gran película del “genio” Tarantino y que sus enseñanzas nazis hayan llegado tan lejos en el tiempo, hasta nuestros días.

            Yo no quiero caer en el pensamiento bipolar nazi de que somos “nosotros” contra “ellos”, y que “ellos” son todos los que los medios nos señalen como enemigos. Porque si tenemos dudas de que esos “otros” son malos no tardarán en acusarlos de ser terroristas (recordad, en terminología nazi: enemigos del pueblo o Volksfeinde), y entonces nadie podrá decir una palabra en su favor porque, ¿quién defendería a un terrorista?

            Yo quiero que mi enemigo tenga un juicio justo y se le condene por sus actos no por la maldad que se le presupone por ser mi adversario.

            Yo no quiero ser un “maldito bastardo”.



miércoles, 13 de junio de 2012

16-Dos novelas policíacas


Hoy tengo el honor de presentaros la última reseña publicada en los Diarios de las cuencas asturianas donde colaboro. En ella hablo de las recién publicadas novelas de Ignacio Escolar y Beatriz Manjón, amigos y compañeros de la colección Conspicua de Suma de Letras. Un lujo tenerlos en mi columna literaria.





martes, 12 de junio de 2012

15-Un cuento sobre el nazismo


Hoy me desperté pensando que a este blog que habla de literatura le faltaba una pequeña muestra de eso mismo: de literatura. Así pues, os dejo este cuento, que habla de la fatalidad y de la camarada Gertrud Scholtz-Klink, un personaje que pocos conocen pero que fue amiga personal de Hitler y uno de las figuras del Tercer Reich, presidenta de  Liga de Muchachas Alemanas, la variante femenina de las Juventudes Hitlerianas. En este cuento quería hablar de la injusticia social y de que siempre nos pisan el cuello los mismos, los poderosos, de los cuales una jerarca nazi resulta perfecta como metáfora.






SERVICIO A LA COMUNIDAD

La camarada Gertrud Scholtz-Klink tenía un mensaje de su secretaria. Un hombre desconocido le había llamado a su número privado. Quién y porqué... eso era un misterio. Y Gertrud odiaba los misterios. Ella era una de las más antiguas y devotas seguidoras del Führer, y desde hacía casi una década estaba al frente de todas las organizaciones femeninas nazis. Tal vez era la mujer más poderosa de Alemania y de ninguna manera iba a permitir que un cualquiera se atreviese a llamar a su número personal. Las mujeres, aunque no tuvieran acceso a la jerarquía militar, a la dirección del partido ni a sus comisiones directivas, hacía mucho que habían encontrado la forma de ser útiles a la causa nacionalsocialista, y se multiplicaban por todas partes a través de la Liga de Muchachas Alemanas, la variante femenina de las Juventudes Hitlerianas, demandando en cada esquina donativos, ayudas y quién sabe qué cosas más a cualquier viandante. El objetivo de Gertrud en la vida era, pues, servir a la patria y a la comunidad, al Volk o pueblo alemán, pero para servirle debía tener espacio para la intimidad, y quien se hubiera atrevido a robar su número (¡Por Dios, un número que sólo tenía Adolf Hitler y una docena de altos jerarcas del partido!) lo iba a pagar muy caro.
            ¿Tienes el número de teléfono del que llamó?, ladró a su secretaria. Ésta respetuosamente, dejó una hoja de papel cuadriculado en la mesa de su jefa y volvió a su despacho, notando que le temblaban las piernas. Gertrud, personalmente, cosa que nunca había hecho, giró la rueda del aparato y fue marcando cada cifra poniendo cuidado en no equivocarse y anticipando mentalmente el tono de voz frío, glacial, que pensaba utilizar con su interlocutor.
            Hans Boll era un viejo bedel que llevaba muchos años sirviendo al estado Alemán. Había sido funcionario antes, durante y después de la primera guerra mundial; lo había sido durante la república de Weimar y finalmente con llegada de Hitler al poder. Llevaba treinta años de servicio y, ahora, cercana su jubilación, disfrutaba de un puesto tranquilo en la centralita del Frente Alemán del Trabajo, una de las muchas organizaciones nazis que debían servir para algo pero que nadie sabía bien para qué, aparte de manipular a la gente y de hacerle llevar por la calle banderitas con la esvástica sobre fondo rojo.
            Sonó el teléfono. Una mujer furiosa le preguntó por qué le había llamado, que quién le había dado su teléfono, si sabía quién era ella. Hans repuso que él no la había llamado, que aquello era una centralita y era imposible saber quién había efectuado la llamada a la que se refería. La mujer comenzó a chillar, iracunda, y exigió saber quién era él. Hans se negó a menos que ella hiciera lo propio y revelara su identidad y dejase de gritar como una energúmena. Luego de diez minutos de discusión, el bedel, cansado, le dijo su nombre y su puesto en la centralita del Frente Alemán del Trabajo. Al otro lado de la línea se produjo un profundo suspiro de satisfacción. Acto seguido, la mujer dijo: Páseme con su jefe: Robert Ley. Es amigo mío. Dígale que le llama la camarada Gertrud Scholtz-Klink.
            Hans le preguntó a su jefe si quería recibir la llamada y Robert Ley, uno de los más altos jerarcas nazis, afirmó que por supuesto, que llevaba horas intentado ponerse en contacto con Gertrud por un asunto de competencias entre las organizaciones que dirigían ambos. Hans le pasó la llamada y regresó a sus quehaceres. No volvió a pensar en todo aquel asunto, pero cuando terminó su jornada, horas más tarde, el viejo bedel fue llamado por el jefe de personal, que le dijo que al día siguiente iba a ser trasladado a archivos, donde tendría que ir a turnos (llevaba quince años trabajando de 8 a 15) y perdería cerca de la mitad de su sueldo.
            El viejo bedel decidió que aquello era una ironía del destino; que la presidenta de las organizaciones femeninas del Reich, que decía servir al pueblo, había decidido hacerle caer en desgracia por servir al pueblo lo mejor que había podido, intentando deshacer un malentendido provocado en realidad por su jefe y ella misma.
            Llegando a casa una niña le abordó por la calle: Señor, señor, soy una voluntaria de la Liga de Muchachas Alemanas, ¿quiere una insignia de Auxilio de Invierno? Sólo cuesta unos pocos reichmarks y con lo que recaudemos, la camarada Gertrud Scholtz-Klink va a comprar ropa de abrigo para nuestros valientes que luchan en el frente ruso.
            Hans repuso: Niña, puedes meterte tu insignia nazi por el culo y meterle otra de mi parte a la camarada Gertrud.
            Como final de esta historia no estaría mal la elocuente frase del buen Hans Boll. Por desgracia, a la mañana siguiente dos hombres bien trajeados, miembros de la Gestapo, vinieron a visitarle a casa. Nunca se ha sabido qué fue del anciano bedel. Su rastro se pierde en el tortuoso río de la historia y de los Lager, conocidos en España como campos de concentración.

martes, 29 de mayo de 2012

14-No está de moda ser un autor comprometido


           No está de moda ser un autor comprometido. Buscar un gran éxito, mirar la lista de ventas, decidir qué quiere uno escribir según la moda del momento, plegarse al gusto de la mayoría, dejar para más adelante aquéllo en lo que uno cree y lo que uno siente... todo eso forma parte de lo que hoy en día significa ser un escritor o un guionista o lo que demonios seamos los que nos dedicamos a esto de las letras. Además, el compromiso es cosa de otros tiempos, de épocas en que las personas creían todavía en algo. Hoy, cuando hace ya bastante más de un siglo que Nietzsche proclamó que "Dios ha muerto", cuando los políticos no dejan de esforzarse en demostrarnos que todas aquellas cosas en las que racionalmente queríamos poner nuestra fe, también han muerto o están en proceso de defunción, hoy ya no vale la pena comprometerse en nada, porque ya nada vale la pena. Ya lo decía David Bowie en la década de los 70, cuando era un artista visionario, antes de venderse él también a la comercialidad (perdón de antemano por la traducción, muy libre):
Man is an obstacle, sad as the clown
(el hombre es un obstáculo, triste como un payaso)
So hold on to nothing, and he won't let you down
(así que agárrate a la nada, y el ser humano ya no podrá defraudarte)



(Cosnava, el autor comprometido. DIBUJO: Toni Carbos)

      Muchos autores son siervos de la nada, muchos autores hacen las cosas porque sí, es decir, que si les gusta la novela policiaca escriben una que encaje dentro de los parámetros de sus aficiones y prueban suerte en el mundo literario. No hay nada detrás de su prosa, ni objetivos, ni creencias ni, por supuesto, compromiso. Un personaje de una de mis obras se quejaba de que los autores del siglo XXI no necesitamos que nadie nos censure: ya lo hacemos nosotros mismos. Por el contrario, en mi caso, en tanto un artista se pasa horas y horas encerrado cavilando, si no soy capaz de encontrar una base ética o moral al porqué de mi trabajo, con el tiempo terminó cansándome de él. Es por eso, creo yo, que me gusta tocar el tema social, porque al final del camino sientes que es hecho algo útil más allá de tus propias filias y fobias personales.
      Ello no me convierte en mejor ni en peor que otros autores. Cada uno busca su sitio y hace lo que sale de su corazón y de su pluma lo mejor que sabe y puede. Si acaso, yo reivindico que todas las voces tengan su sitio y no sólo las que siguen el camino trillado.
      Tal vez debiera mirar la lista de lo que más vende y buscar un tema inocuo, una historia sobre un policía o un detective que investiga un asesinato y al final lo resuelve gracias a su ingenio y a un compañero menos inteligente que él pero que le acompaña a todas partes como un perrito faldero. ¡Espera!, eso se parece a Holmes y a Watson, y a Poirot y Hastings, y en verdad al menos a la mitad de los libros y películas que sobre el tema se han escrito en el último siglo. Pero claro, es una apuesta segura, el público ya conoce los términos de estas narraciones y uno no se mete en camisa de once varas hablando de temas sociales, de desgracias y de todas esas cosas que muchos ya están cansados de oír. Además, escribiendo lo que muchos han escrito en el pasado, no hay posibilidad de comprometerse, de ser políticamente incorrecto, de decir una palabra más alta que la otra y que alguien te eche en cara no ser tan precavido y aséptico como estos tiempos reclaman.
      Aunque tal vez siga haciendo lo que me da la gana. No sé, hoy tengo el día dubitativo. ¿Qué me aconsejáis vosotros?


martes, 22 de mayo de 2012

13-LEGENDARIUM


          Tengo el honor de presentaros una nueva antología en la que colaboro. Se llama LEGENDARIUM y en ella encontraréis relatos, a menudo fantásticos, que nos desvelan leyendas y mitos de todos los rincones de España. En dos meses he colaborado en los libros:
          
VINTAGE 62 con Rodolfo Martínez, Alejandro Castroguer y compañía.
          
ENTRETELAS, del dibujante Ruben del Rincón           

Ahora llega LEGENDARIUM          

Y el mes que viene la ANTOLOGÍA Z, VOLUMEN 6 de DOLMEN

         ¡Está siendo un año increíble camino de 1936z LA GUERRA CIVIL ZOMBI, que llegará en noviembre!!!

       A continuación, la nota de prensa de LEGENDARIUM   


‘Legendarium’: una gran antología para un nuevo sello de editorial Nowtilus

La obra, presentada en cuatro volúmenes, es el ‘buque insignia’ de la marca Tombooktu


Coincidiendo con la Feria del Libro de Madrid, que se celebra del 25 de mayo al 10 de junio, la veterana editorial Nowtilus (www.nowtilus.com) presenta su nuevo sello, Tombooktu, y lo hace con su primera obra, ‘Legendarium’.

Se trata de una antología de relatos inspirados en leyendas tradicionales y urbanas de toda la geografía española, compilada y dirigida por Rubén Serrano y Javier Pellicer Moscardó, a partir de una idea original de Gervasio López.

‘Legendarium’ se presenta en cuatro volúmenes, que se irán poniendo a la venta en meses sucesivos, saliendo a continuación un único tomo con toda la obra completa. Además, los lectores podrán optar a adquirirla en formato digital o en papel.

El objetivo de la antología es el de acercar al lector muchas de las leyendas tradicionales y urbanas que se extienden por toda la geografía nacional, haciendo su particular homenaje al legendarium español a través de un total de veintiséis relatos basados en historias populares.

‘Legendarium’ cuenta con la participación de destacados prosistas, como el criminólogo Ivan Mourin o el historietista y escritor Javier Cosnava, así como otros autores pertenecientes a colectivos como H-Horror o a la Asociación Española de Escritores de Terror ‘Nocte’.


LEGENDARIUM   I
¿Quién duerme bajo tu cama? De Iván Mourin
El teléfono. De David Jasso
El loco del bisturí. De Ángel Villán.
La masía. De Pedro L. López.
La virgen de la Paloma. De Nuria C. Botey
Mariquilla. De Tony Jiménez.
La estaca. De Anna Morgana Alabau.

LEGENDARIUM   II
La magia más antigua. De Javier Cosnava
La fuente de San Benito. De María Delgado
Una noche, en Oroel. De Juan Ángel Laguna Edroso
El puente del beso. De Ana Morán
De anxeliños y cruceiros. De Gervasio López
Los amantes de piedra. De Rubén Serrano.

LEGENDARIUM    III
La doncella soldado. De Raelana Dsagan
Leyendas de Mursiya. De Víctor Morata Cortado
El secreto de Madinat al-Zahra. De Luisa Fernández
Tres caramelos. De Juan José Castillo
La Cueva de la Mora, de Carolina Pastor, Raelana Dsagan y Pedro Escudero
La leyenda del Rat Penat. De Javier Pellicer Moscardó

LEGENDARIUM   IV
El ataúd. De José Luis Cantos
La Atalaya de las Almas. De Cristina Puig
El cura mago de Bargota. De David Marugán
Una parca labor. De Elena Montagud
La Caras de Bélmez. De José Alberto Arias Pereira
¡Umbrales! De Mikel Rodríguez
Las damas del lago. De Julián Sánchez Caramazana


YA ESTÁ A LA VENTA EL TOMO 1


miércoles, 16 de mayo de 2012

12-¿Para ser una mujer de éxito debes convertirte en un hombre?



Hay una cosa que siempre me ha llamado mucho la atención de la igualdad: ésta, no pretende que los dos sexos tengan las mismas oportunidades sino que las mujeres tengan las mismas oportunidades de las que antes disfrutaban los hombres.
Nos hallamos no sólo ante un error de base, sino casi ante una gigantesca broma cósmica que ha abocado a la mujer del siglo XXI a metamorfosearse en una especie de clon perverso, imbuido de los peores valores del macho, y arrastrada por los vicios tradicionales de éste a una condición que nada tiene que ver con ser mujer.
Hace un siglo, alguna sufragista seguramente habría creído que en el mundo futuro las mujeres podrían alcanzar una madurez en sus derechos como ciudadano/a que las llevase a mejorar el mundo. Por el contrario, el mundo sigue siendo la misma bazofia competitiva, injusta, empobrecida, contaminada, deforestada... Todas aquellas plagas que hace cien años comenzaban a entreverse, han llegado hoy a un estadio que aboca a nuestro planeta a un horizonte de destrucción a través de la pérdida de la capa de ozono, el cambio climático, etcétera. La llegada de la mujer a puestos de gobierno, de responsabilidad, no ha mejorado en nada nuestro planeta porque una mujer jamás ha alcanzado ningún puesto de responsabilidad. Todo es un engaño. Una mujer, para ser presidente de un gobierno, de una empresa, de una multinacional, ha de convertirse en un hombre.
Nosotros, los machos de la especie, tradicionalmente no hemos tenido tiempo para cuidar a nuestros hijos, pues un hombre de éxito estaba dedicado a su empresa o a su designio mientras las mujeres criaban a su descendencia. Hoy, una pareja de éxito está entregada a su trabajo y terceros cuidan de su descendencia. La mujer, incorporada al mercado de trabajo, ha tenido que asumir los roles del macho de la especie y no ha aportado nada de todo el bagaje espiritual que desde siempre había llevado consigo: las mujeres son más inteligentes, las mujeres son más razonables, las mujeres son más sensibles, más empáticas... Por el contrario, los hombres son más violentos, competitivos, mordaces o despreocupados por su descendencia, como antes decía. Si contempláis a una mujer de éxito no tendréis muchos problemas en descubrir a cuál de las dos listas o enumeraciones anteriores estarán unidos sus valores. Una mujer, siendo mujer, difícilmente alcanzará absolutamente nada de lo que la sociedad le ofrece a aquéllos, independientemente de su género, que se comporten como hombres. Porque ese es el único avance real que se ha producido en nuestra sociedad en relación a la guerra de sexos: ahora, independientemente de tus genitales, siempre y cuando te comportes como un hombre, puedes llegar a la cima.
Acaso la batalla siempre estuvo pérdida porque nunca hubo ninguna batalla que librar: las mujeres pertenecen a esta sociedad y, en esta sociedad, para llegar a ser alguien hay que seguir el camino trillado: un camino que trillaron generaciones de hombres rudos y belicosos siglos y milenios atrás.
Las mujeres de hoy en día son modernas Hatshepsuts. Ella, no sé si lo sabéis, es la única mujer de la historia de Egipto que logró reinar como Faraón (incluso Cleopatra, aunque gobernase de facto, era reina por estar casada con un Ptolomeo). ¿Y sabéis cómo llegó a ser considerada Faraón (es decir, Rey) Hatshepsut? Porque los sacerdotes de Amón dijeron que se había obrado el milagro y una mañana había renacido convertida en macho. En adelante, en todas las ceremonias oficiales, tuvo que llevar la barba ceremonial. A ojos del pueblo, ahora era un hombre: condición indispensable para gobernar. Antes, ahora y siempre.
Qué pena. Qué decepción. Las mujeres, que podrían sacarnos con su agudeza de este mundo en crisis... no podrán, porque para alcanzar cualquier suerte de poder deben dejar atrás su condición de féminas.
Aunque, al menos, nos quedan las victorias pírricas: muchos hombres comparten las tareas del hogar, los sueldos se van equiparando y ciertas injusticias ya no son tan evidentes. Sin embargo, siempre me queda la sensación que si las sufragistas hubiesen vencido y las feministas no hubiesen sido incomprendidas tendríamos un mundo mejor. En su lugar tenemos este mundo y, aunque imperfecto, nos otorga cada día razones para escribir columnas y críticas como ésta.
No me quejaré más. Al fin y al cabo, yo nací hombre y no he tenido que hacer esfuerzo alguno para ser por naturaleza aquello que la sociedad espera de todos nosotros... y sobre todo de las mujeres.


COSNAVA:


1936Z LA GUERRA CIVIL ZOMBI
(Noviembre 2012 SUMA DE LETRAS)

WEB:             www.cosnava.es.tl