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Asturias, Spain
Javier Cosnava nació en Hospitalet de Llobregat, aunque reside en Oviedo. Ha publicado en papel 4 novelas como escritor en editoriales como Dolmen o Suma de Letras; también 5 novelas gráficas en España y Francia como guionista de cómic. Ha colaborado en 9 antologías de relatos: 7 como escritor y 2 como guionista. Ha ganado 36 premios literarios, destacando el Ciudad de Palma y el premio Haxtur del Festival del Principado de Asturias. Puedes seguir su obra en: http://cosnava.wordpress.com/

miércoles, 7 de marzo de 2012

1. ¿Se puede ser un buen escritor sin ser un buen lector?

Todos somos escritores malogrados. Todos somos distintos del escritor que quisimos ser. Todos hemos hecho concesiones, grandes o pequeñas, a la comercialidad, a la moda o a nuestra propia incapacidad para alcanzar ciertas metas. Todos somos una “versión” del sueño que tuvimos.

En este blog querría volcar mis escasos conocimientos sobre literatura y exponerlos por si alguien puede sacar algún provecho. Aunque lo dudo. Tal vez lo que pretendo en verdad es revisarme a mí mismo y alcanzar a ser una mejor “versión” del escritor que soñaba ser.

No voy a hacer grandes discursos ni ampulosas disquisiciones. La verdad, a menudo, es un aforismo. Por ello casi todas mis entradas serán breves, dejando espacio a la interacción con aquellos incautos que deseen seguir este blog.

COSNAVA


1. ¿Se puede ser un buen escritor sin ser un buen lector?

Este es un asunto en el que pienso a menudo. Muchos escritores y aspirantes a escritores pretenden crear nuevos mundos sobre el papel sin tener una mínima base de lectura. No conocen apenas a Proust, a Perez Galdós, a Goethe, a Victor Hugo, a Dostoievski... y pretenden forjar una carrera luego de leer el Código da Vinci y pensar “joder, yo escribo mejor que ése”.


No te quepa duda. Todos escribimos mejor que ése. Hasta los niños de pecho, si supieran aguantar un cálamo entre los dedos, lo harían mejor que Dan Brown.


Los grandes fenómenos literarios no sirven de paradigma para encauzar una carrera. Cuando algo se pone de moda, las ventas se disparan sin tener en cuanta la calidad del escritor.


Sólo la calidad te puede servir de trampolín hacia alguna parte. Sólo un mínimo conocimiento de la lengua te puede hacer destacar de una enorme masa de gente que quiere ser escritor porque sí, pensando que, al contrario que cualquier otro oficio, el nuestro se puede desempeñar sin una base. Habrá gente que triunfe (y mucho) con un conocimiento nulo de nuestro oficio. También hay gente que se hace rica jugando a la lotería. ¿Pero tú dejarías tu futuro en manos de un boleto, por si acaso toca? Si es así, no es preciso que leas a los clásicos.


Por el contrario, si quieres leer para conseguir un espejo en el que reflejarte, un sendero lejano que los gigantes de la literatura transitan y que tú nunca alcanzarás, porque es una Ítaca imposible... si buscas ese lugar al que regresar y que de sentido al viaje, primero tienes que aprender a enfrentarte a esa lectura primera que es la llave de todo.


No pretendo dar clases de cómo se debe leer a nadie, ni siquiera de a quién se debe leer. Sólo un consejo. Empezad cada libro como si fuerais una Tabula Rasa, como si no supierais nada del Imperio Romano, de la novela policíaca, de todos los aspectos, hasta los más obvios, del volumen que estáis abriendo. Porque ignorantes del lugar, del género, de las intenciones del autor, sólo completamente ignorantes daremos el primer paso para ser buenos lectores.


Y ni siquiera este consejo es mío. Mucho mejor explicaba esto mismo Nabokov:

Al leer, debemos fijarnos en los detalles, acariciarlos. Nada tienen de malo las lunáticas sandeces de la generalización cuando se hacen después de reunir con amor las soleadas insignificancias del libro. Si uno empieza con una generalización prefabricada, lo que hace es empezar desde el otro extremo, alejándose del libro antes de haber empezado a comprenderlo. Nada más molesto e injusto para con el autor que empezar a leer, supongamos, Madame Bovary, con la idea preconcebida de que es una denuncia de la burguesía. Debemos tener siempre presente que la obra de arte es, invariablemente, la creación de un mundo nuevo, de manera que la primera tarea consiste en estudiar ese mundo nuevo con la mayor atención, abordándolo como algo absolutamente desconocido, sin conexión evidente con los mundos que ya conocemos. Una vez estudiado con atención este mundo nuevo, entonces y sólo entonces estaremos en condiciones de examinar sus relaciones con otros mundos, con otras ramas del saber.


Las tres facetas del gran escritor —magia, narración, lección— tienden a mezclarse en una impresión de único y unificado resplandor, ya que la magia del arte puede estar presente en el mismo esqueleto del relato, en el tuétano del pensamiento. Hay obras maestras con un pensamiento seco, limpio, organizado, que provocan en nosotros un estremecimiento artístico tan fuerte como puede provocarlo una novela como Mansfield Park o cualquier torrente dickensiano de imaginación sensual. Creo que una buena fórmula para comprobar la calidad de una novela es, en el fondo, una combinación de precisión poética y de intuición científica. Para gozar de esa magia, el lector inteligente lee el libro genial no tanto con el corazón, no tanto con el cerebro, sino más bien con la espina dorsal. Es ahí donde tiene lugar el estremecimiento revelador, aun cuando al leer debamos mantenernos un poco distantes, un poco despegados. Entonces observamos, con un placer a la vez sensual e intelectual, cómo el artista construye su castillo de naipes, y cómo ese castillo se va convirtiendo en un castillo de hermoso acero y cristal.

5 comentarios:

  1. Uau! Brutal, muy inspirador. Me gusta el consejo de olvidar todo lo que preconcebemos antes de empezar cada libro -una cosa que olvidamos muchas veces...-
    Buen inicio de blog!
    Un abrazo!!

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  2. Gracias Xevi!!!

    Es que leer no es fácil, al contrario de lo que la gente cree. Es como hacer una pared con malos ladrillos. Por mucho empeño que pongas, la pared será endeble, tu percepción será endeble y perderás buena parte de lo que quería decirte el autor.

    Para profundizar más en el tema, por si no lo conoces: Curso de literatura europea, de Nabokov. No es un libro fácil de encontrar y creo que en ebook no está a la venta. Pero es un libro fundamental para aprender a leer, sobre todo clásicos ;))))

    Un abrazo. Ganas de verte, pardiez!!!!

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  3. Muy interesante, equiparar "leer" a "construir". Se puede decir que tenemos que aprender a leer dos veces en la vida. A ver si encuentro el libro de Nabokov que me recomiendas, gracias.
    Nos vemos!!

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  4. Enhorabuena por la iniciativa y por esta primera entrada. Estoy de acuerdo en casi todo pero añadiría un detalle que para mí es muy importante tanto como escritor como como lector: el entretenimiento. Para mí escribir tiene que ser entretenido. Escribo porque me lo paso muy bien escribiendo. Y como lector es absolutamente imprescindible que lo que estoy leyendo al menos me entretenga, aunque mejor si me apasiona. Un clásico, por el hecho de ser un clásico, a mí no me dice nada si me aburre supinamente.

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    1. Como en todo, hay clásicos sobrevalorado o que son considerados como tales por algún detalle técnico. Un ejemplo de cine: en una ocasión vi una peli de vaqueros que Garci consideraba un clásico. Aburrida, mala, casi sin comentarios. Al acabar supe por qué la consideraba un clásico: En aquella película se había inventado una escena clásica del western, la persecución de una carreta por parte de un grupo de pistoleros jajaja

      Sucede lo mismo en la literatura: hay clásicos que lo son por causas formales, y ya no resultan entretenidos. Pero como en todo, hay que desbrozar el grano de la paja. Aparte, por supuesto, que el entretenimiento no lo es todo. A veces variar y explorar un clásico farragoso te puede enseñar mucho, como por ejemplo, por qué ya no se escribe de forma tan farragosa jajaja

      Un abrazo!!!!

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