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Asturias, Spain
Javier Cosnava nació en Hospitalet de Llobregat, aunque reside en Oviedo. Ha publicado en papel 4 novelas como escritor en editoriales como Dolmen o Suma de Letras; también 5 novelas gráficas en España y Francia como guionista de cómic. Ha colaborado en 9 antologías de relatos: 7 como escritor y 2 como guionista. Ha ganado 36 premios literarios, destacando el Ciudad de Palma y el premio Haxtur del Festival del Principado de Asturias. Puedes seguir su obra en: http://cosnava.wordpress.com/

miércoles, 28 de marzo de 2012

4. ¿Qué conviene escribir en tiempo de crisis? ¿Y después, cuando todos seamos pobres?

Todos somos escritores malogrados. Todos somos distintos del escritor que quisimos ser. Todos hemos hecho concesiones, grandes o pequeñas, a la comercialidad, a la moda o a nuestra propia incapacidad para alcanzar ciertas metas. Todos somos una “versión” del sueño que tuvimos.

En este blog querría volcar mis escasos conocimientos sobre literatura y exponerlos por si alguien puede sacar algún provecho. Aunque lo dudo. Tal vez lo que pretendo en verdad es revisarme a mí mismo y alcanzar a ser una mejor “versión” del escritor que soñaba ser.

No voy a hacer grandes discursos ni ampulosas disquisiciones. La verdad, a menudo, es un aforismo. Por ello casi todas mis entradas serán breves, dejando espacio a la interacción con aquellos incautos que deseen seguir este blog.

COSNAVA


4. ¿Qué conviene escribir en tiempo de crisis? ¿Y después, cuando todos seamos pobres?


Hace no muchas fechas hablaba con un amigo de qué escribir en tiempos de penurias económicas como las que se avecinan. Ya entonces expresé que creo que una cosa es el principio de la crisis y otra una crisis sistémica, una crisis que ya no es crisis sino pobreza. Estamos en la fase 1, donde los ciudadanos están viendo desaparecer el estado del bienestar. Ahora mismo la gente está angustiada. Es éste un momento para el renacer del fantástico: la evasión pura y dura tendrá unos años de alza imparable. Los argumentos arriesgados en lo ilusorio, los viajes en el tiempo, el exceso, el maniqueísmo de los personajes, las historias con moralina y final feliz, lo políticamente correcto... Eso es lo que triunfa y más aún que vendrá. Pero todo esto tiene fecha de caducidad.

Cuando estemos ya acostumbrados a ese nuevo mundo de carestías que se vislumbra, cuando nadie se plantee cambiar de televisor hasta que el anterior no eche literalmente humo porque explotó el tubo del color (o lo que lleven ahora los televisores), cuando llegar bien a fin de mes sea algo tan excepcional que le pase a sólo uno o dos de nuestros conocidos en el facebook (uno entre miles y miles)... es cuando volverá la literatura más sesuda, más profunda, de autor, porque la impostura ya no se la creerá nadie; porque los finales felices exacerbarán nuestra ira por su falsedad; porque volverán los rebeldes, lo políticamente “incorrecto” y a nadie se le ocurrirá perder el tiempo pixelando la foto del hijo de un famoso porque habrá cosas más importantes en las que pensar. Para empezar, en cómo vamos a dar de comer a nuestros propios hijos.

El día que se instauró la dictadura de lo políticamente correcto comenzamos a asesinar la libertad y, de paso, la literatura. Pero hablar de la estupidez y sus apologistas no es el objeto de esta entrada de mi blog, sino anticipar la literatura que se consumirá en un futuro próximo. Especular, soñar, inventar. ¿No es eso lo que hacemos los escritores?

En ese porvenir imaginado, pienso que habrá de nacer un nuevo Turgénev. El libro de cuentos más famoso del genial escritor ruso es APUNTES EN EL DIARIO DE UN CAZADOR. Una verdadera obra de arte con mayúsculas, por esa la he escrito en versalita.

Ivan Sergeyevich Turgenev nació en 1818 y toda su obra fue publicada hace más o menos un siglo y medio: un mundo alejado del nuestro, o tal vez demasiado cerca. En su obra nos muestra sin tapujos ni moralinas la situación del campesinado ruso, una situación análoga a la de los hombres de hoy en día. Sólo hay que sustituir a los nobles de DIARIO DE UN CAZADOR por banqueros y oligarcas o políticos corruptos, y a los campesinos por nosotros mismos y nuestros vecinos.

Turgénev nos muestra la pobreza, la degradación de los que no tienen nada, la crueldad de los ricos y los poderosos... pero no juzga ni a unos ni a otros. A destacar aquella historia en que un noble golpea a sus perros, maltrata a sus siervos y cuando como lectores pensamos que la historia va a acabar mostrando cómo la desgracia se abate sobre el infame... nada sucede. Ni nos revolcamos aún más en su maldad ni una vuelta de tuerca produce un cambio revelador. No hay moraleja. La situación no puede cambiarse y todo va a seguir igual. El noble se va a bailar y ríe con el protagonista y narrador. Tampoco se regocija el autor en su maldad porque no se le dibuja como un ser malvado: sólo es un privilegiado, status que lleva aparejado en sí mismo cierta corrupción del alma. Y la vida sigue, los pobres siguen en esa crisis perpetua que traspira cada página y los ricos siguen a lo suyo, disfrutando de una vida regalada.

Soportarlos es el sino del campesino ruso del XIX y del español o el europeo o el latino del siglo XXI.
           
Turgénev, que a principios y mediados del siglo XX era considerado uno de los mejores cuentistas de todos los tiempos y su DIARIO DE UN CAZADOR una obra maestra, ha ido perdiendo el favor de la crítica (hasta casi el olvido) por la falta de parábolas y explicaciones morales, de aleccionamiento evidente, en su obra. El lector de hoy en día lo necesita todo mascado, quiere saber quiénes son los buenos y los malos, y que los malos pierdan al final.

Somos como borregos que rogamos justicia divina y finales felices. Así como el cristianismo nació para dar esperanzas a un mundo en crisis (sucesivas caídas del imperio romano) creando una religión que vendía la imagen de ideal de justicia al final de los tiempos (porque no la había en la tierra)... así, en el mundo de hoy, cine y la literatura nos venden historias con moralina final, con un malvado reconocible que sufre en sus carnes, al acabar del metraje o el libro, el castigo que los malvados reales soslayan.

El arte se ha convertido en el opio del pueblo, nos explica que debemos esperar a que se haga justicia en alguna otra parte y no buscarla por nosotros mismos en el mundo real: se nos vende la idea de revolución pacífica (lo cual es lo mismo que eliminar la esencia de toda revolución). Nos convierten en corderos. Turgénev lo sabía y soñaba con verdaderas revoluciones.

Fijaos qué contradicción. En las novelas de Turgénev, que era un revolucionario verdadero, no hay moraleja salvadora, no hay opio para el pueblo. Porque la mentira en la literatura crea lectores esclavos de sus patronos tanto como de los malos escritores.

Otro apunte de ese cazador de Turgénev:

Hay una historia, casi al final, en la que todos los cazadores (incluido el narrador) cantan embelesados bellas tonadas rusas. Al salir del bar el protagonista se despeja y mira por el cristal hacia el interior. Entonces se da cuenta que lo que cantaban era pura bazofia y que el vodka les había hecho ver la realidad diferente, pues no son sino un grupo de borrachos vociferantes. Poco después, un niño llama a otro porque el padre le espera en casa para darle una paliza. Ese es el tema de la obra: Violencia contra los niños, los animales, alcoholismo... todo fruto de la crisis y la pobreza extrema. Y narrado entre líneas, sin convertirse en una novela de denuncia, en medio de hermosos paisajes, con la escopeta al hombro.

Ahora, más que nunca, necesitamos redescubrir a Turgénev, que nos muestre con sencillez y sin alharacas que nos han empobrecido y que esta sociedad se muere de hambre y de sed de justicia.

La semana que viene os hablaré de un nuevo libro que sale a la venta el próximo lunes (Vintage 62, en la editorial Sportula). Un grupo de escritores nos hemos reunido para conmemorar a ciertos iconos culturales que murieron en ese año 1962, hace medio siglo. Mi historia habla de Marilyn Monroe y de los abusos sexuales que sufrió en su infancia. Una historia terrible, que sucedió en realidad, y que pocos conocen. Pero del proyecto y quién lo gestó, de mi aportación, de la editorial Sportula y su creador... de todo eso hablamos la semana próxima.

¡Nos vemos!




COSNAVA:
Escritor. 1936Z LA GUERRA CIVIL ZOMBI
(Noviembre 2012 SUMA DE LETRAS)

WEB:             www.cosnava.es.tl

4 comentarios:

  1. Así que hoy nos traes a Turgénev. Vale, apuntado. No sé cuántas vidas tendré que vivir para poder leer tanto.
    Con todo, a mí no me ha quedado tan claro qué me conviene escribir. Qué más da, si al final voy a escribir lo que me dé la gana.
    Siempre, siempre interesantes tus entradas.
    Un saludo.

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  2. jajaja Sí que es verdad que al final la pasión con la que escribía me llevó a la digresión y al final el texto fue perdiendo su horizonte inicial para irse a dónde le dio la gana (de tal forma que más que hablar de qué escribir hablé de la revolución). Un poco como la literatura, que hace lo que le da la gana, como tú mismo dices ;) Genial que te hayas dado cuenta

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  3. "El día que se instauró la dictadura de lo políticamente correcto comenzamos a asesinar la libertad y, de paso, la literatura."

    Hay demasiado miedo a no vender y demasiado recelo. Ahora hay que darlo todo mascadito para que el lector no se atragante. Y en parte me niego a ello, en la medida de mis posibilidades.

    Un saludo, Javier.

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    1. Es bien sabido que ambos somos de la misma opinión: "Vender, sí, pero no a cualquier precio". Ese podría ser nuestro lema. Un abrazo fuerte y gracias por visitar mi blog malogrado!!!

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