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Asturias, Spain
Javier Cosnava nació en Hospitalet de Llobregat, aunque reside en Oviedo. Ha publicado en papel 4 novelas como escritor en editoriales como Dolmen o Suma de Letras; también 5 novelas gráficas en España y Francia como guionista de cómic. Ha colaborado en 9 antologías de relatos: 7 como escritor y 2 como guionista. Ha ganado 36 premios literarios, destacando el Ciudad de Palma y el premio Haxtur del Festival del Principado de Asturias. Puedes seguir su obra en: http://cosnava.wordpress.com/

martes, 29 de mayo de 2012

14-No está de moda ser un autor comprometido


           No está de moda ser un autor comprometido. Buscar un gran éxito, mirar la lista de ventas, decidir qué quiere uno escribir según la moda del momento, plegarse al gusto de la mayoría, dejar para más adelante aquéllo en lo que uno cree y lo que uno siente... todo eso forma parte de lo que hoy en día significa ser un escritor o un guionista o lo que demonios seamos los que nos dedicamos a esto de las letras. Además, el compromiso es cosa de otros tiempos, de épocas en que las personas creían todavía en algo. Hoy, cuando hace ya bastante más de un siglo que Nietzsche proclamó que "Dios ha muerto", cuando los políticos no dejan de esforzarse en demostrarnos que todas aquellas cosas en las que racionalmente queríamos poner nuestra fe, también han muerto o están en proceso de defunción, hoy ya no vale la pena comprometerse en nada, porque ya nada vale la pena. Ya lo decía David Bowie en la década de los 70, cuando era un artista visionario, antes de venderse él también a la comercialidad (perdón de antemano por la traducción, muy libre):
Man is an obstacle, sad as the clown
(el hombre es un obstáculo, triste como un payaso)
So hold on to nothing, and he won't let you down
(así que agárrate a la nada, y el ser humano ya no podrá defraudarte)



(Cosnava, el autor comprometido. DIBUJO: Toni Carbos)

      Muchos autores son siervos de la nada, muchos autores hacen las cosas porque sí, es decir, que si les gusta la novela policiaca escriben una que encaje dentro de los parámetros de sus aficiones y prueban suerte en el mundo literario. No hay nada detrás de su prosa, ni objetivos, ni creencias ni, por supuesto, compromiso. Un personaje de una de mis obras se quejaba de que los autores del siglo XXI no necesitamos que nadie nos censure: ya lo hacemos nosotros mismos. Por el contrario, en mi caso, en tanto un artista se pasa horas y horas encerrado cavilando, si no soy capaz de encontrar una base ética o moral al porqué de mi trabajo, con el tiempo terminó cansándome de él. Es por eso, creo yo, que me gusta tocar el tema social, porque al final del camino sientes que es hecho algo útil más allá de tus propias filias y fobias personales.
      Ello no me convierte en mejor ni en peor que otros autores. Cada uno busca su sitio y hace lo que sale de su corazón y de su pluma lo mejor que sabe y puede. Si acaso, yo reivindico que todas las voces tengan su sitio y no sólo las que siguen el camino trillado.
      Tal vez debiera mirar la lista de lo que más vende y buscar un tema inocuo, una historia sobre un policía o un detective que investiga un asesinato y al final lo resuelve gracias a su ingenio y a un compañero menos inteligente que él pero que le acompaña a todas partes como un perrito faldero. ¡Espera!, eso se parece a Holmes y a Watson, y a Poirot y Hastings, y en verdad al menos a la mitad de los libros y películas que sobre el tema se han escrito en el último siglo. Pero claro, es una apuesta segura, el público ya conoce los términos de estas narraciones y uno no se mete en camisa de once varas hablando de temas sociales, de desgracias y de todas esas cosas que muchos ya están cansados de oír. Además, escribiendo lo que muchos han escrito en el pasado, no hay posibilidad de comprometerse, de ser políticamente incorrecto, de decir una palabra más alta que la otra y que alguien te eche en cara no ser tan precavido y aséptico como estos tiempos reclaman.
      Aunque tal vez siga haciendo lo que me da la gana. No sé, hoy tengo el día dubitativo. ¿Qué me aconsejáis vosotros?


14 comentarios:

  1. La cosa cambia mucho según en la liga que juegues. De momento, en mi caso, escribo lo que quiero y como quiero pero cualquiera sabe qué se nos puede llegar a exigir y hasta dónde podemos llegar a claudicar.

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    1. Siempre hay una claudicación esperando a la vuelta de la esquina, tanto en la vida como en la literatura. Así que si de momento puedes escribir lo que quieres... disfruta (disfrutemos ambos) de este instante jejeje. Un abrazo!!!

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  2. Si hay algo que me gusta de verdad es ser políticamente incorrecto y descolocar a la gente. Creo que es algo muy sano. Me gustaría ser escritor reconocido. De momento lo soy sólo para mi círculo más cercano. La ventaja es, precisamente, que escribo lo que me sale de los huevos.

    El dibujo es genial, estás sentado en mi sillón favorito para leer. Es el lugar más silencioso y en el que nadie te molesta. Excepto esa gotita que salta de vez en cuando.

    Un abrazo!!!

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    1. Aunque en otras entradas de este blog expliqué que si se quiere vender hay que buscar la comercialidad, no todo es buscar la venta. La originalidad está en la transgresión y en sentirse uno realizado como artista. A partir de ahí, hay que buscar que nuestra elección artística sea lo más vendible posible y vestirla de los colores necesarios.

      Se puede ser original, comprometido y comercial. Todo es proponérselo.

      Nos leemos, amigo ;)))))

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  3. Qué te aconsejo yo? Pues, siguiento tus palabras, alejarte del camino trillado. No se es mejor por se diferente, ni tampoco por seguir una moda o tendencia. Se es mejor cuando el trabajo que se publica se nota que ha sido trabajado, ha sido bien documentado, que entretiene y a la vez sorprende al lector. Indudablemente quien viva cien por cien dedicado a la escritura tiene que velar por cierta mercadotecnia de su trabajo. Por ejemplo, y siguiendo con lo que comentas, no todo el mundo entiende a Nietzsche, incluso habrá gente que lo odie o no comprenda correctamente su mensaje. En el fondo escribía para una minoría (yo creo que en gran parte para sí mismo) y eso en el mundo en el que vivimos, o bien tienes otro trabajo que te sustente o tendrás que recurrir a ser más "comercial" para vivir y para comer.

    Pero estoy de acuerdo contigo. A veces, hay que pisar un poco el camino trillado y luego salirse. Publicar un título con un tema de moda y luego algo que realmente sea arriesgado y trasngresor. Quizás ya lo estés haciendo con ese libro que comentas en uno post de los primeros donde dices que será la novela de tu vida pero que dificilmente será publicable.

    Yo no soy escritor. Escribo como afición, y últimamente me estoy dando cuenta lo importante que es escribir algo que provoque emociones en el lector. Me refiero a emociones básicas y profundas y no a moralinas ni filosofías.

    Perdón por el tocho, Javier. En resumen, si puedes sigue haciendo lo que te de la gana, arriesga y sorprende.

    Saludos.

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    1. Gracias ante todo por leer mi blog, Segu!

      Tenemos que sentirnos felices con lo que hacemos. Eso es lo primordial. Es como la diferencia entre trabajar por el dinero a fin de mes que cobramos o ser feliz haciendo tu trabajo. Los afortunados que son capaces de hacer lo segundo probablemente les da igual cobrar 1500 que 1800 euros siendo infelices. El problema es cuando te ofrecen 5000 euros haciendo un trabajo que sabes detestarás. Pero, coño, ¡son 5000 euros! jajaja

      Escribir es lo mismo. El camino trillado es muy seductor pero a veces vale la pena ser mileurista. Es una cuestión de elección.

      Un abrazo y para nada has escrito un tocho. Tochos los míos, que por mucho que quiero ser breve en mis entradas me salen de varias páginas XDXDXD

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  4. Con el placer que da ser incorrecto escribiendo, investigar, meterse en camisas de once varas. Para mí es lo mejor de escribir, el hacerlo con las tripas, el sacar la mierda que tengas dentro; así el cerebro ya viene de serie, expones sentimientos. Tiene que ser muy aburrido escribir intentando imitar a alguien, o intentando adaptarse a las reglas de algún género. O , sobre todo, intentando gustar a todos y no molestar a nadie.

    Ah, y reivindico los tochos :)

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  5. Las tripas al poder!!! Sí, señor ;)

    Por cierto, ahora estoy escribiendo una novela de más de mil páginas (por esquema 1200) o sea que también digo...

    Los tochos al poder!!!

    Un abrazo, amigo!

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  6. Con los libros quien lee lo sabe; el problema no es que sea largo, sino que se haga largo...
    Suerte con él!

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    1. Yo creo en los escritores comprometidos. Y a juego con lo que comentas de la novela policiaca, y siendo como soy, seguidor de novela negra, es justamente eso lo que diferencia una buena novela negra, de una novela policiaca sin más, el compromiso del escritor para crear una situación comprometido, donde se ponen de manifiesto sus ideas, sus miedos, sus propuestas y darle el toque negro.

      Como siempre, un buen artículo.

      Saludos

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    2. Ante todo, el compromiso de un autor es consigo mismo. Uno sabe cuándo intenta hacer arte y cuando otra cosa. La novela negra es un ejemplo de ello, de arte en mayúsculas; yo incluso he escrito una recientemente. Una incursión para ver cómo se me daba. Lo pasé muy bien haciéndola. Eso es lo que cuenta al final: ser feliz, pardiez!

      Un abrazo, amigo!!!!

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  7. Te aconsejo ¡que escribas lo que te dé la real gana! Faltaría más. Una cosa sí te digo, ¿qué tal llevas el hambre?
    Si es que tengo que darte la razón cada vez que vengo.
    Si supieras... no hace tanto mi agente me recomendó que escribiera una "romántica", pero fuertecilla, ya me entiendes. Bien, soy débil, tengo una estúpida manía, me gusta que me lean, cuantos más mejor. Empecé "esa" novela. Veinte páginas aguanté. Si le quito el humanismo a mis páginas queda una poca caca.
    Yo tengo suerte, todavía tengo a alguien que me subvenciona.
    Un saludo.

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    1. AH, es triste hacer concesiones. Yo encontré un punto intermedio. Elegí un tema muy comercial (La guerra civil en clave zombi!!!) y luego la escribí como una novela de autor, con lo que de hecho tuve la sensación de estar escribiendo algo libremente, para mí. Tuve suerte de dar en el clavo. Pero lo normal es que uno tenga que hacer concesiones. Y eso es muy malo para la salud del alma ;)

      Me alegro, pues, que dejases una novela y sigas escribiendo lo que te gusta.

      Y mejor subvencionado que sin subvención jajaja

      Un abrazo!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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