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Asturias, Spain
Javier Cosnava nació en Hospitalet de Llobregat, aunque reside en Oviedo. Ha publicado en papel 4 novelas como escritor en editoriales como Dolmen o Suma de Letras; también 5 novelas gráficas en España y Francia como guionista de cómic. Ha colaborado en 9 antologías de relatos: 7 como escritor y 2 como guionista. Ha ganado 36 premios literarios, destacando el Ciudad de Palma y el premio Haxtur del Festival del Principado de Asturias. Puedes seguir su obra en: http://cosnava.wordpress.com/

miércoles, 28 de marzo de 2012

4. ¿Qué conviene escribir en tiempo de crisis? ¿Y después, cuando todos seamos pobres?

Todos somos escritores malogrados. Todos somos distintos del escritor que quisimos ser. Todos hemos hecho concesiones, grandes o pequeñas, a la comercialidad, a la moda o a nuestra propia incapacidad para alcanzar ciertas metas. Todos somos una “versión” del sueño que tuvimos.

En este blog querría volcar mis escasos conocimientos sobre literatura y exponerlos por si alguien puede sacar algún provecho. Aunque lo dudo. Tal vez lo que pretendo en verdad es revisarme a mí mismo y alcanzar a ser una mejor “versión” del escritor que soñaba ser.

No voy a hacer grandes discursos ni ampulosas disquisiciones. La verdad, a menudo, es un aforismo. Por ello casi todas mis entradas serán breves, dejando espacio a la interacción con aquellos incautos que deseen seguir este blog.

COSNAVA


4. ¿Qué conviene escribir en tiempo de crisis? ¿Y después, cuando todos seamos pobres?


Hace no muchas fechas hablaba con un amigo de qué escribir en tiempos de penurias económicas como las que se avecinan. Ya entonces expresé que creo que una cosa es el principio de la crisis y otra una crisis sistémica, una crisis que ya no es crisis sino pobreza. Estamos en la fase 1, donde los ciudadanos están viendo desaparecer el estado del bienestar. Ahora mismo la gente está angustiada. Es éste un momento para el renacer del fantástico: la evasión pura y dura tendrá unos años de alza imparable. Los argumentos arriesgados en lo ilusorio, los viajes en el tiempo, el exceso, el maniqueísmo de los personajes, las historias con moralina y final feliz, lo políticamente correcto... Eso es lo que triunfa y más aún que vendrá. Pero todo esto tiene fecha de caducidad.

Cuando estemos ya acostumbrados a ese nuevo mundo de carestías que se vislumbra, cuando nadie se plantee cambiar de televisor hasta que el anterior no eche literalmente humo porque explotó el tubo del color (o lo que lleven ahora los televisores), cuando llegar bien a fin de mes sea algo tan excepcional que le pase a sólo uno o dos de nuestros conocidos en el facebook (uno entre miles y miles)... es cuando volverá la literatura más sesuda, más profunda, de autor, porque la impostura ya no se la creerá nadie; porque los finales felices exacerbarán nuestra ira por su falsedad; porque volverán los rebeldes, lo políticamente “incorrecto” y a nadie se le ocurrirá perder el tiempo pixelando la foto del hijo de un famoso porque habrá cosas más importantes en las que pensar. Para empezar, en cómo vamos a dar de comer a nuestros propios hijos.

El día que se instauró la dictadura de lo políticamente correcto comenzamos a asesinar la libertad y, de paso, la literatura. Pero hablar de la estupidez y sus apologistas no es el objeto de esta entrada de mi blog, sino anticipar la literatura que se consumirá en un futuro próximo. Especular, soñar, inventar. ¿No es eso lo que hacemos los escritores?

En ese porvenir imaginado, pienso que habrá de nacer un nuevo Turgénev. El libro de cuentos más famoso del genial escritor ruso es APUNTES EN EL DIARIO DE UN CAZADOR. Una verdadera obra de arte con mayúsculas, por esa la he escrito en versalita.

Ivan Sergeyevich Turgenev nació en 1818 y toda su obra fue publicada hace más o menos un siglo y medio: un mundo alejado del nuestro, o tal vez demasiado cerca. En su obra nos muestra sin tapujos ni moralinas la situación del campesinado ruso, una situación análoga a la de los hombres de hoy en día. Sólo hay que sustituir a los nobles de DIARIO DE UN CAZADOR por banqueros y oligarcas o políticos corruptos, y a los campesinos por nosotros mismos y nuestros vecinos.

Turgénev nos muestra la pobreza, la degradación de los que no tienen nada, la crueldad de los ricos y los poderosos... pero no juzga ni a unos ni a otros. A destacar aquella historia en que un noble golpea a sus perros, maltrata a sus siervos y cuando como lectores pensamos que la historia va a acabar mostrando cómo la desgracia se abate sobre el infame... nada sucede. Ni nos revolcamos aún más en su maldad ni una vuelta de tuerca produce un cambio revelador. No hay moraleja. La situación no puede cambiarse y todo va a seguir igual. El noble se va a bailar y ríe con el protagonista y narrador. Tampoco se regocija el autor en su maldad porque no se le dibuja como un ser malvado: sólo es un privilegiado, status que lleva aparejado en sí mismo cierta corrupción del alma. Y la vida sigue, los pobres siguen en esa crisis perpetua que traspira cada página y los ricos siguen a lo suyo, disfrutando de una vida regalada.

Soportarlos es el sino del campesino ruso del XIX y del español o el europeo o el latino del siglo XXI.
           
Turgénev, que a principios y mediados del siglo XX era considerado uno de los mejores cuentistas de todos los tiempos y su DIARIO DE UN CAZADOR una obra maestra, ha ido perdiendo el favor de la crítica (hasta casi el olvido) por la falta de parábolas y explicaciones morales, de aleccionamiento evidente, en su obra. El lector de hoy en día lo necesita todo mascado, quiere saber quiénes son los buenos y los malos, y que los malos pierdan al final.

Somos como borregos que rogamos justicia divina y finales felices. Así como el cristianismo nació para dar esperanzas a un mundo en crisis (sucesivas caídas del imperio romano) creando una religión que vendía la imagen de ideal de justicia al final de los tiempos (porque no la había en la tierra)... así, en el mundo de hoy, cine y la literatura nos venden historias con moralina final, con un malvado reconocible que sufre en sus carnes, al acabar del metraje o el libro, el castigo que los malvados reales soslayan.

El arte se ha convertido en el opio del pueblo, nos explica que debemos esperar a que se haga justicia en alguna otra parte y no buscarla por nosotros mismos en el mundo real: se nos vende la idea de revolución pacífica (lo cual es lo mismo que eliminar la esencia de toda revolución). Nos convierten en corderos. Turgénev lo sabía y soñaba con verdaderas revoluciones.

Fijaos qué contradicción. En las novelas de Turgénev, que era un revolucionario verdadero, no hay moraleja salvadora, no hay opio para el pueblo. Porque la mentira en la literatura crea lectores esclavos de sus patronos tanto como de los malos escritores.

Otro apunte de ese cazador de Turgénev:

Hay una historia, casi al final, en la que todos los cazadores (incluido el narrador) cantan embelesados bellas tonadas rusas. Al salir del bar el protagonista se despeja y mira por el cristal hacia el interior. Entonces se da cuenta que lo que cantaban era pura bazofia y que el vodka les había hecho ver la realidad diferente, pues no son sino un grupo de borrachos vociferantes. Poco después, un niño llama a otro porque el padre le espera en casa para darle una paliza. Ese es el tema de la obra: Violencia contra los niños, los animales, alcoholismo... todo fruto de la crisis y la pobreza extrema. Y narrado entre líneas, sin convertirse en una novela de denuncia, en medio de hermosos paisajes, con la escopeta al hombro.

Ahora, más que nunca, necesitamos redescubrir a Turgénev, que nos muestre con sencillez y sin alharacas que nos han empobrecido y que esta sociedad se muere de hambre y de sed de justicia.

La semana que viene os hablaré de un nuevo libro que sale a la venta el próximo lunes (Vintage 62, en la editorial Sportula). Un grupo de escritores nos hemos reunido para conmemorar a ciertos iconos culturales que murieron en ese año 1962, hace medio siglo. Mi historia habla de Marilyn Monroe y de los abusos sexuales que sufrió en su infancia. Una historia terrible, que sucedió en realidad, y que pocos conocen. Pero del proyecto y quién lo gestó, de mi aportación, de la editorial Sportula y su creador... de todo eso hablamos la semana próxima.

¡Nos vemos!




COSNAVA:
Escritor. 1936Z LA GUERRA CIVIL ZOMBI
(Noviembre 2012 SUMA DE LETRAS)

WEB:             www.cosnava.es.tl

jueves, 22 de marzo de 2012

3. ¿Cómo presento mi novela a los profesionales del sector?

Todos somos escritores malogrados. Todos somos distintos del escritor que quisimos ser. Todos hemos hecho concesiones, grandes o pequeñas, a la comercialidad, a la moda o a nuestra propia incapacidad para alcanzar ciertas metas. Todos somos una “versión” del sueño que tuvimos.

En este blog querría volcar mis escasos conocimientos sobre literatura y exponerlos por si alguien puede sacar algún provecho. Aunque lo dudo. Tal vez lo que pretendo en verdad es revisarme a mí mismo y alcanzar a ser una mejor “versión” del escritor que soñaba ser.

No voy a hacer grandes discursos ni ampulosas disquisiciones. La verdad, a menudo, es un aforismo. Por ello casi todas mis entradas serán breves, dejando espacio a la interacción con aquellos incautos que deseen seguir este blog.

COSNAVA


3. ¿Cómo presento mi novela a los profesionales del sector?

Quiero dejar algo claro para empezar: voy a hablar de mi experiencia y de las conclusiones que a partir de ella he extraído. Aunque es algo obvio, a menudo se tiende a pensar que uno habla de verdades absolutas cuando éstas, para empezar, no existen; y, para acabar, todo es subjetivo, especialmente este monstruo fagocitador de ilusiones llamado literatura.

Vamos, pues, al tema... ¿Cómo presento mi novela a los profesionales del sector?

A- Echándole huevos. Esto es lo fundamental. A menudo hablamos de la humildad, de la necesidad de leer a los clásicos, de saber que no estamos precisamente en la edad de oro de la novela y que lo que hoy se escribe en esencialmente Pulp, entretenimiento. Todo cierto. Pero en el momento de presentar nuestro proyecto tenemos que estar seguros que lo que hemos hecho es algo de primer orden (aunque sea una impostura, incluso un autoengaño). Todo lo que escribamos debe estar impregnado de la seguridad de que ofrecemos algo “realmente sobresaliente”.

B- Seguridad y no jactancia. Una cosa es que nuestra propuesta transpire seguridad, que sea rotunda y clarificadora, y otra que dejemos entrever que somos la reencarnación de Shakespeare, Borges y Goethe en un sólo cuerpo y una sola mente.

C- No escuches demasiado lo que te piden. ¿Qué quieren? ¿Una sinopsis, un breve currículum, dos capítulos? Manda lo que te de la gana pero que sea lo mejor que tienes y no necesariamente del principio de la novela aunque sea eso lo que te aconsejen mandar. Que sean tres capítulos, cuatro... el lector  profesional sabe lo que vale la pena y se leerá más si es bueno, abandonando lo que no encaja en lo que está buscando el agente o editor para el que trabaje.

D- Yo aconsejo aparte de la sinopsis un párrafo de mercadotecnia inventado por ti mismo (máximo cuatro líneas) que explique lo que es la novela sin tener que leerse ni la propia sinopsis. Yo siempre lo ponía en hoja aparte bajo el epígrafe de “Concepto de la Novela”. Esto es importante, porque puede pasar que si la sinopsis es un poco larga por necesidades de tu explicación (o porque quieres explicar demasiado por los nervios de que no se te escape nada) no les interese el tema con que inicias la sinopsis, no lleguen a acabársela, y ni siquiera se lean una palabra de los capítulos que has enviado. A menudo los profesionales están buscando no “una buena novela” sino algo específico de lo que sólo se saldrán si un “concepto” brillante llama su atención. Lo que me lleva a algo decisivo que no debes olvidar: LOS PROFESIONALES TIENEN MIL PROPUESTAS Y POCO TIEMPO. NO MALGASTES EL QUE TE VAYAN A DEDICAR CON DIGRESIONES.

E- La novela que presentes debe ser algo comercial, que esté de moda hoy en día, mejor si es de género y mejor si es una pequeñísima vuelta de tuerca. Si la vuelta es excesiva habrá quien se asuste y tenga miedo de ubicarla en tal o cual colección, línea editorial, etc.... Si no es comercial ni lo envíes. Si no pertenece a ningún género reconocible mi consejo es que repases la novela y añade algo que te permita conceptuarla aunque sea de forma endeble en policiaca, histórica, romántica, etc... Por último, si es algo que no está de moda... ¿qué demonios estás haciendo? A mí me encanta Gabriele D'Annunzio y el movimiento decadentista. Es una pena que parte de la literatura que se publica no siga siendo formalmente tan bella, loca y excesiva como El Retrato de Dorian Grey, de Wilde, por citar el libro más famoso de esta tendencia. Pero es que, amigos míos, ya nadie escribe así. Si resulta que eres un genio y te da por crear la obra maestra del decadentismo en pleno siglo XXI, no mandes tu obra a nadie y la guardas en un cajón. Justificará tu vida pero no te servirá para nada en tu carrera. Para el que tenga dudas sobre este punto, le emplazo al artículo de la semana pasada: ¿Por qué diantre nadie publica mi novela?

F -Y el más importante de todos: Procura, en entregas de premios, presentaciones, reuniones o festivales, etc... cultivar la amistad de personas del mundo editorial (no de escritores, cuya amistad ya cultivarás por afinidad cualquier otro día delante de unas tapas de jamón y una cerveza). Esto lo digo no tanto porque te vayan a publicar por amistad, ya que lo peor que le puede pasar a un autor es publicar cuando aún no está preparado, darse un batacazo y ser recordado por el tipo aquel que escribió una tremenda bazofia. No, lo digo porque un editor o un agente puede darte algo fundamental que te puede ayudar más que ninguna otra cosa en este mundo: INFORMACIÓN.


Información que te permita saber qué están buscando las editoriales.


Información que te permita saber qué se piensa que venderá en los próximos años.


Información que te permita saber los entresijos del mundo editorial, de la distribución, de los libreros... que son tan infinitos que necesitaría cien blogs como éste para explicarlos (y no conozco ni una pequeña parte).


Información, sobre todo, que puede conseguir que en breve tiempo puedas saltarte los pasos desde la A a la E de la lista anterior y acudir a tu editor o a tu agente con algo que sabes que es un buen producto, algo que sí se venderá aún en estos tiempo de crisis.

Porque, como siempre digo, aquí estamos para vender o, cuando menos, para intentarlo.

Y la semana que viene, al hilo de lo anterior, os hablaré de qué escribir en tiempo de crisis y haré algún paralelismo con la obra de Turgénev y en menor medida con Somerset Maugham.

Un abrazo fuerte!!!!


COSNAVA:
Escritor. 1936Z LA GUERRA CIVIL ZOMBI
(Noviembre 2012 SUMA DE LETRAS)

WEB:             www.cosnava.es.tl

jueves, 15 de marzo de 2012

2. ¿Por qué diantre nadie publica mi novela?

Todos somos escritores malogrados. Todos somos distintos del escritor que quisimos ser. Todos hemos hecho concesiones, grandes o pequeñas, a la comercialidad, a la moda o a nuestra propia incapacidad para alcanzar ciertas metas. Todos somos una “versión” del sueño que tuvimos.

En este blog querría volcar mis escasos conocimientos sobre literatura y exponerlos por si alguien puede sacar algún provecho. Aunque lo dudo. Tal vez lo que pretendo en verdad es revisarme a mí mismo y alcanzar a ser una mejor “versión” del escritor que soñaba ser.

No voy a hacer grandes discursos ni ampulosas disquisiciones. La verdad, a menudo, es un aforismo. Por ello casi todas mis entradas serán breves, dejando espacio a la interacción con aquellos incautos que deseen seguir este blog.

COSNAVA


2. ¿Por qué diantre nadie publica mi novela?

En primer lugar te daré una respuesta reduccionista: en la mayor parte de los casos no consigue publicar quien no está preparado aún para hacerlo.

Escúchame: no existe una conjura destinada a privar al mundo de tu talento. Nadie quiere ponerte un palo en las ruedas para que no avances. Y, puedes tenerlo por seguro, si escribes algo que pueda vender un millón de ejemplares, los editores van a hacer de rodillas el Camino de Santiago para que firmes con ellos.

Dicho esto, una aclaración tendente a matizar el reduccionismo inicial: No estoy hablando de “arte” ni siquiera estoy hablando de “literatura”. Amigo, te hablo exclusivamente de VENTA.

Puede que seas un gran escritor. Incluso puede que seas el autor más grande de tu continente, de tu generación o del universo entero. Da lo mismo, a nadie le va a importar a menos que publicarte sea un buen negocio.

Porque las editoriales son empresas y no mecenas ni instituciones de caridad.

Alguno me dirá: “Yo escribo para hacer una gran obra de arte”.

Mi respuesta es: “Maravilloso. Tienes mi apoyo y mi respeto, pero entonces no hace falta que publiques”. Porque las obras de arte se justifican a sí mismas, no necesitas que otros la vean siquiera.

Yo, Cosnava, he escrito una gran novela, una obra sublime. En confianza os digo que es una de las mejores novelas que he leído. De todos los tiempos. Objetivamente os juro que está entre las diez mejores obras de la historia de la literatura (bajo mi punto de vista, claro). Se llama NI HOMBRES NI HÉROES. ¿Habéis oído hablar de ella? No, seguro, porque es la primera vez que digo algo al respecto. La leyó mi mujer, la guardé y al cabo de tres años me armé de valor, la corregí y se la dejé a mi agente. La crítica del lector profesional de la agencia fue nefasta, la conclusión evidente: “Eso no se pude publicar”.

¿Por qué? Sencillo. No responde a la estructura de introducción, nudo, desenlace. No pertenece a ningún genero, es en ocasiones cultista y en otras zafia y marginal (recordad que yo nací en un barrio de Hospitalet). Es tachada de suma de locuras, insensateces... Y, lo más importante, NO VA A DAR DINERO SI ALGUIEN SE DECIDE A PUBLICARLA.

Tardé veintisiete meses en escribirla. ¿Perdida de tiempo? Todo lo contrario. La di por corregida y acabada con cuarenta años. Con sesenta escribiré la continuación y en mi vejez (si llego) la concluiré. Es la obra de mi vida. La que más me llena de orgullo, mucho más que las cinco obras que llevo publicadas y las que van a salir este año. Y me da igual que no vaya a dar dinero. PORQUE NUNCA LA PUBLICARÉ. Nunca más voy a mostrarla a un agente ni a un editor.

Y es que, amigos, publicar es, como ya he dicho, un negocio. A nadie le importa qué gran artista eres: lo que cuenta es cuánto sabes del oficio de escribir para vender.

Volviendo al aserto inicial, si no estás aún preparado para presentar un concepto vendible no podrás abrirte paso. A nadie le importa que en poco tiempo, si te dan oportunidades, puedas hacer grandes libros que generen grandes ventas. ¿Lo puedes hacer ahora? ¿No? Pues detrás de ti hay una legión de autores/as que pueden vender y esperan su oportunidad. Un ejemplo clarificador: ¿si vas a la frutería comprarías un buen tomate o uno de mal aspecto cuando el vendedor te asegura que si le das una oportunidad a esos tomates en poco tiempo serán los mejores del mercado? Tu respuesta será coger otro tomate (maduro, lleno, jugoso) y decirle al vendedor que te esperas a cuando ese nuevo productor de tomates ofrezca esos maravillosos frutos que promete. Evidentemente, ¿no?

Llegados a este punto, la dicotomía es clara: arte versus oficio. Genio versus venta.

El mayor artista del mundo puede ser ese tipo que recoge cartones en una plaza. Y no hago broma. Muchos grandes artistas han vivido, creado y muerto en la pobreza.

Por el contrario, el mayor conocedor del oficio de escritor... ése, si pasa hambre es porque se ha puesto a dieta.

No hay más que hablar. No hay matices. No hay peros. Esto es así.

Y, para acabar, un recordatorio. En mi entrada anterior os hablaba de la importancia de leer a los clásicos. Cuando uno lee a los grandes, su prosa se enriquece, se vuelve más llena, a menudo cae en la sobre adjetivación e incluso en el gusto por las oraciones subordinadas complejas. No tengáis miedo de precipitaros a ese abismo. Es mejor llegar a un prosa clara y sencilla desde arriba que desde abajo. El autor que lee sólo a aquéllos que han culminado su proceso de evolución y alcanzado una prosa limpia de hipérboles y pleonasmos, se pierde todos los tiempos intermedios. Cuando escribe intentará llegar al final sin pasar por el principio.

Un ejemplo fuera de nuestro mundo de letras para entender lo anterior: ahora está de moda en cómic el dibujo sencillo, naïf incluso, ése que en unos pocos trazos esboza un cuerpo humano y compone una viñeta. Muchos autores que llevan varias décadas dibujando han llegado a este estilo pero, ojo, “desde el profundo conocimiento del cuerpo humano, de la narración de cómic y de un dibujo mucho más trabajado”. Muchos autores jóvenes de cómic están comenzando a dibujar desde ese punto (final para los profesionales de antaño) y luego de dibujar una viñeta naïf piensan que guarda algún parecido con su autor de referencia.

AMIGO, NO SE PARECE EN NADA. Tampoco se parece en nada una escena de acción narrada por un autor que proviene de una prosa más barroca (o clásica, si preferís) y ha ido puliendo su estilo, de una persecución narrada por alguien que no sabe apreciar ambos extremos de una imaginaria balanza y no ha trabajado en ambas orillas de la literatura, de la literatura de autor a lo más Pulp o comercial.

Todo esto os lo explico al hilo de publicar tu novela, que es el objeto de esta entrada. Hay poca gente con una prosa trabajada. La prosa es un punto que puede diferenciarte del común de autores que llaman a las puertas de editores y agentes. Todo cuenta. Debes presentar un proyecto original, una idea vendible, algo que esté de moda pero que sea a la vez una vuelta de tuerca y... ante todo, por el amor de Dios, QUE ESTÉ BIEN ESCRITO.

Porque aunque esto sea un negocio, aunque escribamos para vender, al final, en el primer párrafo, se caen el noventa por ciento de los aspirantes. Habréis leído que a menudo no se leen de un autor nuevo más de dos páginas. Mentira, a menudo bastan dos líneas. Porque no escribimos para el editor: escribimos para los lectores profesionales, que suelen tener un conocimiento técnico de la literatura que les permite separar el trigo de la paja.


Y con esto hilvano mi último consejo: PRESENTA TU PROYECTO PENSANDO EN EL LECTOR PROFESIONAL, ese desconocido que trabaja leyendo. Tu historia debe llamar su atención por su calidad en primer lugar. Eso te hará destacar de esa legión de aspirantes. Piensa que tu obra debe pasar el corte de ese primer lector. Luego se la leerá un agente asociado, normalmente especializado en el género de tu novela. Luego se la leerá tu agente, que (si le gusta) tendrá que convencer a un editor para que se la lea mandando adelantos y/o tomándose una copa con él. El editor, si acepta, se la mandará a un lector de confianza (que no es el mismo que se lee las cosas que uno manda sin agente a una editorial). Si pasas todos estos cortes te leerá el editor. Un día os hablo de lo que pasa entonces, porque ni siquiera puedes darte por publicado cuando le gustas el editor, ya que luego están las reuniones de trabajo de la editorial donde se desarrolla la estrategia a seguir con las publicaciones de los años siguientes y mil cosas inextricables para el neófito y hasta para el que conoce un poco este mundillo.

Publicar, amigo mío, es un misterio mayor que el de la Santísima Trinidad pero, si intentas acometerlo, intenta al menos saber a qué te estás enfrentando. Y no es a Dios, al demonio, al fantasma de la hoja en blanco, a las modas... No, sólo hay una cuestión previa que debes responderte antes de comenzar el primer párrafo de tu nueva novela:
            “Esto que voy a escribir, ¿puede vender?”

En mi próxima entrada “Presentando un proyecto literario”, el próximo jueves, os explicaré, siempre bajo el prisma de mi experiencia (sin duda deformado y deformante), cómo presentar una novela a un profesional del sector: qué cuenta, qué sobra y algunas otras cosillas que me han pasado y que igual resultan divertidas, aleccionadoras y, casi seguro, ¡patéticas!

¡Un abrazo desde Cosnavaland!

miércoles, 7 de marzo de 2012

1. ¿Se puede ser un buen escritor sin ser un buen lector?

Todos somos escritores malogrados. Todos somos distintos del escritor que quisimos ser. Todos hemos hecho concesiones, grandes o pequeñas, a la comercialidad, a la moda o a nuestra propia incapacidad para alcanzar ciertas metas. Todos somos una “versión” del sueño que tuvimos.

En este blog querría volcar mis escasos conocimientos sobre literatura y exponerlos por si alguien puede sacar algún provecho. Aunque lo dudo. Tal vez lo que pretendo en verdad es revisarme a mí mismo y alcanzar a ser una mejor “versión” del escritor que soñaba ser.

No voy a hacer grandes discursos ni ampulosas disquisiciones. La verdad, a menudo, es un aforismo. Por ello casi todas mis entradas serán breves, dejando espacio a la interacción con aquellos incautos que deseen seguir este blog.

COSNAVA


1. ¿Se puede ser un buen escritor sin ser un buen lector?

Este es un asunto en el que pienso a menudo. Muchos escritores y aspirantes a escritores pretenden crear nuevos mundos sobre el papel sin tener una mínima base de lectura. No conocen apenas a Proust, a Perez Galdós, a Goethe, a Victor Hugo, a Dostoievski... y pretenden forjar una carrera luego de leer el Código da Vinci y pensar “joder, yo escribo mejor que ése”.


No te quepa duda. Todos escribimos mejor que ése. Hasta los niños de pecho, si supieran aguantar un cálamo entre los dedos, lo harían mejor que Dan Brown.


Los grandes fenómenos literarios no sirven de paradigma para encauzar una carrera. Cuando algo se pone de moda, las ventas se disparan sin tener en cuanta la calidad del escritor.


Sólo la calidad te puede servir de trampolín hacia alguna parte. Sólo un mínimo conocimiento de la lengua te puede hacer destacar de una enorme masa de gente que quiere ser escritor porque sí, pensando que, al contrario que cualquier otro oficio, el nuestro se puede desempeñar sin una base. Habrá gente que triunfe (y mucho) con un conocimiento nulo de nuestro oficio. También hay gente que se hace rica jugando a la lotería. ¿Pero tú dejarías tu futuro en manos de un boleto, por si acaso toca? Si es así, no es preciso que leas a los clásicos.


Por el contrario, si quieres leer para conseguir un espejo en el que reflejarte, un sendero lejano que los gigantes de la literatura transitan y que tú nunca alcanzarás, porque es una Ítaca imposible... si buscas ese lugar al que regresar y que de sentido al viaje, primero tienes que aprender a enfrentarte a esa lectura primera que es la llave de todo.


No pretendo dar clases de cómo se debe leer a nadie, ni siquiera de a quién se debe leer. Sólo un consejo. Empezad cada libro como si fuerais una Tabula Rasa, como si no supierais nada del Imperio Romano, de la novela policíaca, de todos los aspectos, hasta los más obvios, del volumen que estáis abriendo. Porque ignorantes del lugar, del género, de las intenciones del autor, sólo completamente ignorantes daremos el primer paso para ser buenos lectores.


Y ni siquiera este consejo es mío. Mucho mejor explicaba esto mismo Nabokov:

Al leer, debemos fijarnos en los detalles, acariciarlos. Nada tienen de malo las lunáticas sandeces de la generalización cuando se hacen después de reunir con amor las soleadas insignificancias del libro. Si uno empieza con una generalización prefabricada, lo que hace es empezar desde el otro extremo, alejándose del libro antes de haber empezado a comprenderlo. Nada más molesto e injusto para con el autor que empezar a leer, supongamos, Madame Bovary, con la idea preconcebida de que es una denuncia de la burguesía. Debemos tener siempre presente que la obra de arte es, invariablemente, la creación de un mundo nuevo, de manera que la primera tarea consiste en estudiar ese mundo nuevo con la mayor atención, abordándolo como algo absolutamente desconocido, sin conexión evidente con los mundos que ya conocemos. Una vez estudiado con atención este mundo nuevo, entonces y sólo entonces estaremos en condiciones de examinar sus relaciones con otros mundos, con otras ramas del saber.


Las tres facetas del gran escritor —magia, narración, lección— tienden a mezclarse en una impresión de único y unificado resplandor, ya que la magia del arte puede estar presente en el mismo esqueleto del relato, en el tuétano del pensamiento. Hay obras maestras con un pensamiento seco, limpio, organizado, que provocan en nosotros un estremecimiento artístico tan fuerte como puede provocarlo una novela como Mansfield Park o cualquier torrente dickensiano de imaginación sensual. Creo que una buena fórmula para comprobar la calidad de una novela es, en el fondo, una combinación de precisión poética y de intuición científica. Para gozar de esa magia, el lector inteligente lee el libro genial no tanto con el corazón, no tanto con el cerebro, sino más bien con la espina dorsal. Es ahí donde tiene lugar el estremecimiento revelador, aun cuando al leer debamos mantenernos un poco distantes, un poco despegados. Entonces observamos, con un placer a la vez sensual e intelectual, cómo el artista construye su castillo de naipes, y cómo ese castillo se va convirtiendo en un castillo de hermoso acero y cristal.