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Asturias, Spain
Javier Cosnava nació en Hospitalet de Llobregat, aunque reside en Oviedo. Ha publicado en papel 4 novelas como escritor en editoriales como Dolmen o Suma de Letras; también 5 novelas gráficas en España y Francia como guionista de cómic. Ha colaborado en 9 antologías de relatos: 7 como escritor y 2 como guionista. Ha ganado 36 premios literarios, destacando el Ciudad de Palma y el premio Haxtur del Festival del Principado de Asturias. Puedes seguir su obra en: http://cosnava.wordpress.com/

jueves, 20 de septiembre de 2012

29- DEAD SET, una serie zombi, y un cuento de Cosnava






            En España tenemos un grave problema con el marketing de las series. Las series americanas son más caras, a menudo se compran en un pack que incluye la serie de moda y obligatoriamente otras series subsidiarias de la misma cadena. También pasa con las películas. Ello provoca que el gasto en producto americano sea tal que las cadenas españolas se ven obligadas a hacer una intensa campaña de marketing para promocionar las series que han comprado en Estados Unidos. Por ello, y aunque parezca increíble, un producto similar e incluso mejor contemporáneo y realizado desde las islas británicas puede perfectamente pasar desapercibido, emitirse en una cadena menor a un horario de baja audiencia porque su coste no ha sido excesivo y el marketing tiene que reservarse a los productos americanos, cuyo coste es tan elevado de las cadenas no pueden arriesgarse a que fracasen estrepitosamente.
            Esto es lo que le pasó en su día a la serie Dead Set. Muchos seguidores del género zombi la vimos subtitulada y estábamos convencidos de que en España triunfaría e incluso arrasaría pero pasó sin pena ni gloria y muchos ni siquiera oyeron hablar de ella en su día. Todo lo contrario que una serie que se estrenaría pocos meses después: The Walking Dead, una serie americana de la que ya hablaré más adelante y que no siendo mala es netamente inferior a la que nos ocupa.
            Dead Set es una gran serie; Y no sólo porque contiene grandes dosis de ácido y brillante humor, ni porque el diseño de personajes es magnífico (esencial tema a mi juicio, que diferencia las series europeas de las americanas, ya que en Estados Unidos se abusa de una forma infame del estereotipo y de cinco o seis personajes proto típicos básicos que inundan todo lo que hacen).
            Es una gran serie desde su misma concepción. Y eso que la idea central es simple. Mientras el Apocalipsis zombi arrasa el mundo, el ojo de la cámara se centra en el microcosmos de un estudio de televisión que está produciendo Gran Hermano. Mientras la humanidad se derrumba, los egos de los diferentes habitantes de la casa se enfrentan entre sí y cuando la plaga alcanza los estudios acabaremos por conocer la verdadera cara de cada uno de ellos, así como la de sus jefes, esos todopoderosos magnates de la televisión cuyas caras nunca vemos y que están detrás de todos estos Realitys que inundan las parrillas de programación.
            Crítica social, brillantes diálogos, extraordinario diseño de personajes y un final de diez. Y este eso tro de los grandes aciertos de las series británicas. Muchas de ellas son cortas como ésta, se conciben como un producto acabado con un principio y un final y no se estiran innecesariamente a lo largo de varias temporadas según va decreciendo el interés de los espectadores. Además, aunque estén planteadas con una serie de diferentes temporadas, el final de cada una de ellas es lo bastante redondo como para terminarse allí o con la adición de un breve especial que culmine la historia. La última diferencia que aprecio entre series americanas e inglesas es la cantidad de episodios por temporada: las americanas tienen veintitrés las largas y trece las cortas. Las inglesas tienen ocho las largas y tres las cortas. Y eso se nota en el resultado final porque no es lo mismo el trabajo a destajo que supone hacer veintitrés episodios que hacer por ejemplo cinco de un mismo concepto. Muchas veces creo que ser la razón por las que las series americanas me parecen muchas veces superficiales es porque están hechas deprisa y corriendo mientras que las series inglesas son un trabajo mucho más laborioso. Tal vez sea la misma diferencia entre un producto de todo a un euro al producto de un artesano. Algunas cadenas como la HBO intentan desde hace tiempo crear series con una calidad similar a las inglesas en Estados Unidos y muchas veces con buenos resultados. Es la tendencia a la que el resto de las cadenas deberían apuntarse para conseguir algún día productos de la calidad de Dead Set que, con la adecuada campaña de marketing, arrasarían mucho más de lo que nadie puede imaginar.

En homenaje a esta gran serie voy a hacer un pequeño cuento una especie de final alternativo que espero que os guste. Para aquellos que no la hayáis visto debéis saber que, de alguna forma, este cuento supone un spoiler ya que parte de la última escena de la serie. No os aconsejo leerlo hasta que la hayáis degustado como se merece:


GH 27  por Cosnava

            Joplin, Marky, Space, Pippa and Veronica y el cabrón de Grayson. Todos muertos. Incluso Kelly, la ganadora, la última superviviente, había alcanzado el mismo final y ahora era una zombi sedienta de sangre encerrada en el confesionario, una zombi que miraba eternamente a esos millones de espectadores, vivos o muertos, que vagaban por el Reino Unido.
            Jennifer contempló el final de Gran Hermano 26 y emitió un profundo suspiro. Estaba sentada en el sillón preferido de su hermana. Miraba al televisor donde el único canal que continuaba emitiendo era el de Gran Hermano. Contempló una vez más el rostro de Kelly y luego navegó con su mando por el resto de habitaciones de la casa, todas repletas de zombis comiéndose aún los restos de Grayson. Suspiró una vez más y miró hacia su izquierda, al sofá donde sus padres yacían, cubiertos de sangre. Había tenido que matarlos luego de que regresaran de la calle infectados.
            Y eso dolía. Sobre todo los recuerdos.
            Luego de acabar con ellos se sintió agotada y deseó por un momento haber sido ella la que hubiese fallecido y que toda aquella pesadilla terminase al fin. Pero no era así. Se sentó en el sofá de su hermana, su preferido, y rompió a llorar. Había colocado a sus progenitores en la postura habitual que ocupaban en el comedor, incluso había sacado un par de bolsas de patatas y las había colocado en la mesita baja delante de los dos cadáveres. Se echó a reír como una loca, sin querer volver la vista hacia sus padres, contemplando el televisor, el rostro de Kelly y preguntándose donde estaría su hermana.
            No la había visto desde que comenzó a tener noticias de la infección y no contestaba al teléfono móvil. Se preguntó si estaría viva. Se preguntó si merecía la pena estar vivo en un mundo donde los vivos ya no tenían esperanza.
            La respuesta vino ella sola. Mientras zapeaba llorosa de habitación en habitación de la casa del Gran Hermano, contemplando los restos del programa más visto del Reino Unido y ahora el único que podía verse, el pelo rojizo de Elizabeth apareció en un extremo de la pantalla royendo un trozo de carne con ansia. Tardó casi media hora en estar segura de que era realmente su hermana. Esperó a que terminase de mordisquear aquella su presa (creía que se trataba del antebrazo de Grayson) y cuando el zombi se volvió y estuvo segura, soltó un grito de rabia. Entonces se levantó del sofá preferido Elisabeth, fue a buscar el bate de béisbol con el que había asesinado sus padres y abrió la puerta de casa. La dominaba una súbita determinación. No podía permitir que aquello terminase así. No sería justo.
            Así que bajo las escaleras de su casa a la carrera, asestando golpes a la vecina del quinto, que se arrastraba por el suelo con las piernas cercenadas la altura de las rodillas; corrió hasta su coche derribando al cartero que quería morderla, al hijo pequeño de los Clark, que saltó sobre ella al descender el rellano y a una mujer a la que le faltaba el brazo izquierdo y que le recordaba a una antiguo maestra que había tenido en el colegio. Es más, estaba segura de que era ella, por lo que se detuvo para rematarla y no paró hasta que oyó su cráneo quebrarse. Lego subió su coche y corrió a los estudios Elstree, desde donde se emitía el Gran Hermano 26.
            Tardó casi media hora en llegar, durante la que atropelló a tres zombis, se tuvo que parar dos veces para eliminar obstáculos del terreno, fue mordida en una mano y perdió dos dedos, derribó a otros cinco muertos con su bate de béisbol y finalmente acabó perdiéndolo incrustado en la cabeza de un adolescente que llevaba una camiseta del Arsenal, una antigua en la que todavía rezaba el nombre de Fabregas. Pero nada podía detenerla. Llegó a los estudios sangrando por su mano izquierda, decidida a alcanzar su objetivo.
            Y estrelló el coche contra la puerta de la casa de gran hermano aplastando a cuatro zombis. El resto saltaron sobre el coche dispuestos a asesinarla, pero ella rompió de una patada el cristal delantero y salió a duras penas del coche saltando del vehículo a un tejado bajo y desde este a un camino de tierra desde el que finalmente pudo alcanzar la entrada de la casa. La seguían por lo menos cincuenta muertos vivientes y había otros tantos en el interior, pero antes de que pudieran reaccionar Jennifer entró como un vendaval en la casa e interceptó a su hermana, que todavía llevaba el grueso del antebrazo de Grayson enredado entre los dedos.
            Ahora podría poner las cosas en su sitio.
            —¡Toma, puta! —dijo, sencillamente, y cogiendo de los pelos a Elizabeth hizo rebotar su cabeza contra la pared más cercana hasta que supo que le había alcanzado la segunda muerte y cayó en el suelo rota, deslavazada como a un títere al que le hubieran cortado los hilos.
            Entonces una manada de zombis se le echó encima y comenzó a devorarla, pero ella ni siquiera chilló y comenzó a farfullar:
            —Toda tu vida has querido entrar en Gran Hermano. Toda tu vida ha sido tonta, vaga y superficial; todos tus sueños se centraban en convertirte en famosa no haciendo nada como estos imbéciles que salen en la tele. Nuestros padres nunca me apreciaron aunque yo estudiara una carrera y me labrara un futuro. Tú tenías tu propio sillón en el comedor y yo tenía que sentarme con ellos en el sofá. Nunca trabajaste y dejaste los estudios muy joven. Te pasabas el día viendo Gran Hermano y soñando con llegar un día a traspasar estas puertas. Cuando te vi aquí sabía que no podía permitir que terminases en esta casa aun convertida en puto muerto viviente.
            Mientras hablaba, enloquecida, había perdido la carne de un brazo y de una pierna, y caminaba prendida de de varios zombis hacia la cámara más cercana. Ello no detenía su discurso, y seguía siendo mordida, y seguía muriendo mientras reía a carcajadas y continúa insultando a su hermana. Finalmente, consiguió colocarse delante del objetivo justo cuando un zombi intentaba arrancarle la yugular. Pero Jennifer interpuso su única mano sana, que el muerto arrancó de cuajo.
            —Bienvenidos al Gran Hermano 27 —gimió Jennifer dirigiéndose al público de todo el país, mientras la horda la arrastraba al suelo—. ¡Cabrones! ¡Estáis todos nominados!

28- Brujas, duendes y espíritus atormentados



Acaba de salir a la venta el volumen 2 de Legendarium (edictorial Nowtilus), selección de relatos en la que tengo el honor de colaborar. He aquí el artículo que he hecho al respecto y que ha aparecido en los diarios de las cuencas asturianas Ciudad Lineal y Comarca Caudal. ¡Espero que os guste!



martes, 11 de septiembre de 2012

26- LAS SERIES ESTÁN SOBREVALORADAS


NO ENTIENDO LAS PUNTUACIONES Y OPINIONES QUE MUCHA GENTE LE DA A LAS SERIES.

Salvo honrosas excepciones (The singing detective 1982, Heimat, Retorno a Brideshead...) no hay ninguna serie que pase del 7, y aún las anteriores como mucho un 8 en una escala de 10. Yo soy un gran consumidor de series, un trekkie acabado, por ejemplo, y soy consciente que ningún episodio pasa del 6 raspado.

Es entretenimiento. Nada más.

Incluso las series inglesas (de factura, actores y guiones a años luz de las americanas) son entretenimiento.

¡Veo en los foros 9 y 10 a series! Entonces que le damos a las películas de Bergman, o al Acorazado Potemkin, o a Ciudadano Kane o a 2001 Una Odisea del Espacio o Al Padrino o a Dogville de Lars Von Triers, un 25???

Bueno, claro, si la escala no es de 1 al 10 entonces sí. 

Hay una diferencia muy grande entre ME GUSTA y es BUENO

Dentro de no mucho seguiré hablando en mi blog de esta defensa a ultranza de lo que nos gusta sobrevalorándolo.

Una pista: Yo detesto la ópera... pero nunca le daría un 3 a Verdi aunque zapeo nada más ver a alguien cantando. De la misma forma, aunque adoro House, ni siquiera la primera temporada pasaba del 6.5 ni un sólo capítulo (y la primera temporada la he visto cinco veces)

Aunque, claro, es una opinión, igual es que, como veo en el filmaffinity, el mejor filme de terror de todos los tiempos es BLINK (parpadear) un episodio de la tercera temporada del Doctor WHO, con la misma puntuación que Psicosis de Hitchcock, un 8.4.

Y es que a mí me escanta el Doctor Who. La sigo desde niño (es inglesa y ya sabéis que opino de las series inglesas versus las americanas) pero BLINK lo mejor que ha dado el terror en toda la historia del cine???????????????????????

Venga ya, seamos serios, carajo!

Ya lo dice el buen Doctor Who en ese episodios. "No parpadees o estás muerto". Pues yo digo, parpadea y párate a pensar antes de puntuar, que sólo es una serie.


domingo, 9 de septiembre de 2012

25- FANTASMAS DE AMIGOS


UNA REFLEXIÓN SIN QUERER HERIR A NADIE

En mi juventud siempre iba con personas mayores que yo. Con 14 años me movía con gente de 20. Con 20 con gente que frisaba los 30.



Por ello, ahora, con 40, muchos de mis antiguos amigos/as bordean el medio siglo.



Y me sorprende, mucho, muchísimo, el que hace años una buena parte de ellos se vistan y se comporten como verdaderos adolescentes: superficiales, promiscuos y más tontos que una piedra. Hablando de sus cirujanos plásticos como si fuesen amigos, comentándome lo que les gustan series americanas para teenagers y haciendo ostentación de tontuna y superficialidad.



Son los fantasmas de amigos de los que hablaba Nietzsche en su poema. Tienen su cara pero ya no sé quién son.



Conservo pocos amigos de adolescencia y juventud. Creo que advierten en mis ojos una brizna de desaprobación y ya no voy a verlos cuando bajo a Barcelona.



Tal vez sea yo, que he envejecido y soy consciente de ello en una sociedad que vive de ignorarlo.