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Asturias, Spain
Javier Cosnava nació en Hospitalet de Llobregat, aunque reside en Oviedo. Ha publicado en papel 4 novelas como escritor en editoriales como Dolmen o Suma de Letras; también 5 novelas gráficas en España y Francia como guionista de cómic. Ha colaborado en 9 antologías de relatos: 7 como escritor y 2 como guionista. Ha ganado 36 premios literarios, destacando el Ciudad de Palma y el premio Haxtur del Festival del Principado de Asturias. Puedes seguir su obra en: http://cosnava.wordpress.com/

sábado, 3 de mayo de 2014

52- JOSEF FRITZL, EL MONSTRUO DE AMSTETTEN, Y LA NOVELA "ASESINATO EN MAUTHAUSEN"


Josef Fritzl encerró a su hija Elizabeth en un zulo bajo su casa en Amstetten. Un campo de concentración privado que usó durante 24 años. Tuvo con ella 7 hijos.


JOSEF, DURANTE EL JUICIO POR SECUESTRO Y VIOLACIÓN

Josef vivió los primeros once años de su vida durante el régimen nazi. Vivía muy cerca del campo de concentración de Mauthausen y apenas a kilómetro y medio de un campo auxiliar para mujeres donde ellas trabajaban y luego dormían encerradas en barracones, en circunstancias muy similares a las que viviría su hija 40 años después de caer el nazismo.


JOSEF CON 15, POCO DESPUÉS DE CAER EL TERCER REICH

Cuando yo estuve en Austria en 2008 hacía muy poco que se había destapado el caso Fritzl. La tentación era demasiado grande. Era el paradigma perfecto de cómo un régimen corrupto puede, años después, seguir devorando la mente de un niño. Fuera real o no, visitara o no Josef de niño el campo de mujeres durante el regimen nazi, tenía que convertirlo en un personaje de mi novela.

Cosnava, con cinco años menos y 10 kilos más, delante de la casa de los Fritzl

Así nació Joseph F., el niño desvalido que lidera un grupo de críos que juegan a "los campos de concentración" en la novela "Asesinato en Mauthausen". Disfrazados los niños, unos de guardias de las SS y otros de presos homosexuales, judíos o españoles rojos, intentan recrear el universo de sus mayores. Estos juegos, por cierto, existían en la realidad, como atestiguan las revistas de la época.

Los monstruos viven en casas normales, como la tuya y la mía

Mi personaje, Joseph F., dice en un momento de la novela: "Yo nunca he estado allí, en el campo de Mauthausen, señor. Ojalá. Pero cerca de mi casa en Amstetten hay un campo auxiliar. Es un campo muy grande también, lleno de mujeres. Sólo hay mujeres. Muchas veces voy en bicicleta y me quedo mirando más allá de las alambradas. Las tienen trabajando en cosas para los trenes. A veces alguna se desmaya por trabajar tantas horas bajo el sol y los guardias se la llevan a rastras. Me he hecho amigo de uno y a veces hablamos de cómo hay que enseñar disciplina a esas rojas comunistas. Creo que he llegado a entender que los campos de concentración son como un padre para esos inferiores y que, en el fondo, ellos son como hijos perdidos para el estado y para el Führer, que es como un abuelo muy sabio para todos nosotros. Allí están encerrados porque un padre no puede dejar solo a sus hijos, aunque sean subhumanos o asociales o anden perdidos lejos de las normas buenas y justas del nacionalsocialismo. Es lo que tendría que haber hecho mi padre conmigo: encerrarme o castigarme o pegarme si no estaba contento con lo que yo era. Pero nunca abandonarme..."

Y eso es lo que hizo Fritzl, que fue abandonado por su padre en la vida real siendo un niño, decidir por su hija como hacían los nazis. La encerró porque era demasiado rebelde, pensando que era un SS y ella una asocial. Y creó para ella un campo de concentración privado.

CASA DE LOS FRITZL, FACHADA

Mis novelas tienen siempre un componente social, siempre hay algo que quiero decir más allá de lo aparente, de la trama policíaca. Debemos cuidarnos del estado, de los periódicos, de la radio, de lo que piensa la mayoría. Tal vez estemos hablando con un nazi o con un Josef Fritzl y no nos estemos dando cuenta. Esa es la gran enseñanza del nazismo: no debemos creer en el estado que nos gobierna. Él está al servicio nuestro como ciudadanos, nunca nosotros al suyo de forma ciega y servil, sin más valor que la obediencia.
Porque ese estado sojuzgador, no sólo crea corderos, también monstruos como Fritzl.



Por aquí entraba Josef al zulo subterráneo donde tenía a su hija y sus hijos-nietos. Es la continuación de la foto de más arriba, donde poso delante de la casa. Pero no quise fotografiarme junto a la caseta que franqueaba el acceso al campo de concentración Fritzl.


La novela ASESINATO EN MAUTHAUSEN puede descargarse gratis hasta el lunes 5 de mayo a las 9 de la mañana. Y, en adelante, a 0.89 céntimos en AMAZON:



3 comentarios:

  1. Un artículo muy interesante que te llama a leer tu novela. La verdad es que el mal que hicieron los nazis a nivel mundial y a nivel particular es inacabable. ¿Cuántas historias horribles como esta debieron ocurrir? Y de las cuales no sabemos ni la mitad, porque cada año, poco a poco, vamos descubriendo nueva información sobre los acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial.

    Hace 3 años estuve en Mauthausen y por eso me llamó la atención tu entrada de blog (la vi compartida a través de un amigo en facebook). Añado tu blog a favoritos, me gusta.

    ¡Nos leemos! :)

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    1. Un tema fascinante, sin duda. Mi deseo es seguir escribiendo mucho sobre la guerra mundial y el nazismo. Todavía hay mucho que contar. Te mando un abrazo. Nos leemos!!!

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  2. Hola somos Memorias de una Lectora y queríamos decirte que nos gusta mucho tu blog y este articulo nos ha sorprendido mucho.
    visitanos en: mdeunalectora.blogspot.com.es
    saludos!!

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