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Asturias, Spain
Javier Cosnava nació en Hospitalet de Llobregat, aunque reside en Oviedo. Ha publicado en papel 4 novelas como escritor en editoriales como Dolmen o Suma de Letras; también 5 novelas gráficas en España y Francia como guionista de cómic. Ha colaborado en 9 antologías de relatos: 7 como escritor y 2 como guionista. Ha ganado 36 premios literarios, destacando el Ciudad de Palma y el premio Haxtur del Festival del Principado de Asturias. Puedes seguir su obra en: http://cosnava.wordpress.com/

lunes, 27 de enero de 2014

47- UNA RESEÑA DE LA SAGA DE LA DOBLE MUERTE

(LA GUERRA DE LA DOBLE MUERTE  +  EL ÚLTIMO REFUGIO)  (por Alejandro Castroguer) (Editorial Almuzara)


Había pensado hacer una larga reseña acerca de esta saga de dos libros de Alejandro Castroguer, porque es mucho lo que hay que decir. He leído alguna reseña ajena para inspirarme y las he visto superficiales en algún caso pero también largas y detalladas, desgranando virtudes o influencias nacidas de sus muchas páginas, como si la literatura fuese enumeración, casi como si una reseña fuese un fragmento de las novelas o su extensión y addenda. Y me he dado cuenta que debía hacer lo contrario, decirlo todo en pocas palabras, hacer de la síntesis verdad porque en la profusión de ideas sólo hay desorden cuando tratamos de decir demasiado para acabar diciendo demasiado poco.



Alejandro y yo no éramos amigos hace unos pocos años. Nos acercó una misma visión de la literatura como un espejo donde desnudar el alma, como una plataforma de crecimiento. Primero llegó la admiración por un trabajo bien hecho y luego la amistad. Creo que, en eso, nos diferenciamos hasta lo diametralmente opuesto de aquellos que reseñan las obras de sus amigos porque son sus amigos. O de aquellos otros que loan a cualquiera que venda aunque sea un borrico de las letras, como si lamiendo su culo, sentado en el gran trono de las listas de ventas, se le pudieran contagiar sus lectores. Alejandro, para mí, primero fue un gran escritor y luego un amigo. En ese matiz está la verdad.

Y como hoy buscamos la verdad de la Saga de la Doble Muerte y la verdad en la síntesis, vamos a valernos de un caligrama que es una línea recta, la forma real de esas novelas que son una huída hacia adelante, hacia ninguna parte, hacia la deconstrucción personal en un mundo que se desmorona.

oble Muerte, que pende sobre cada línea de ambas novelas.
da a la imaginación fértil, consecuencia de sus muchas lecturas... fabulador de ojos abiertos (frase)
uscando trascender las páginas que uno mismo escribe, como Simeón el Estilita en su contemplación.
a sombra de Judith, omnipresente hasta cuando no está presente.
l Último Refugio de los que creemos que el fantástico aún puede ser Gran Literatura.
elómano, porque esta es la obra de un amante de la música, que reverbera por sus páginas.
na novela de personajes, construidos con fuerza incontenible, que trasciende vida Y MUERTE.
spaña, Málaga, una novela española que espejea nuestros miedos más profundos.
abia que crepita en la sangre y que tensa cada músculo como si fuese el arco de Ulises (frase).
odo vuelve al inicio al final, a este mundo “normal” que es más zombi que los zombis.
spejo de lo que no es la literatura zombi y de lo que podría ser.






Y después de una síntesis en línea recta, de uno de esos pasillos borgeanos interminables que en realidad son laberintos (por mor de su previsibilidad longitudinal imposibles de prever), quiero decir una frase final que haga comprender al lector de género zombi por qué debe leer esta dilogía de la Doble Muerte.

Las otras novelas zombis puedes o no leerlas. Yo, que soy lector de novelitas de Star Trek, me he leído muchas y otras muchas se han quedado en el tintero. No pasa nada si me pierdo una aventura de Picard, de Kirk o de Worf. Todas son entretenimiento y, en esencia, la misma novela. De la misma forma, el resto (o la mayor parte) de novelas zombis son la misma, se pueden leer o no... hay muchas otras que te aportarán el mismo disfrute. Si hubiese un 99% de literatura de autor en el fantástico habría que cuidar al que escribe entretenimiento. Pero cuando el 99% es entretenimiento hay que cuidar al 1% restante antes de que se extinga. Porque esta dilogía de la Doble Muerte es única e irrepetible. Esta hay que leerla de forma ineludible si te gusta el género. Esa es la diferencia. Porque nadie se parece a Castroguer y Castroguer no se parece a nadie.


            Y creo que, con eso, está todo dicho.


jueves, 2 de enero de 2014

46- ENTREVISTA CON ALEJANDRO CASTROGUER

Hace unas semanas el escritor Alejandro Castroguer publicó EL ÚLTIMO REFUGIO, la continuación y final de la novela zombi LA GUERRA DE LA DOBLE MUERTE. No soy muy amigo de las entrevistas, pero creo que era necesario que la gente conociese un poco mejor a una de las pocas voces "realmente" originales del fantástico español. Por ello, he querido acercaros la figura de un hombre con muchas cosas que contar y... lo que es más importante, las sabe contar con estilo.




-Alejandro Castroguer es un escritor que…
-…aspira a escribir lo mejor posible y a encontrar mi camino antes de que lectores y editores se aburran de mis historias.


-Guardo  todavía un e-mail de mis inicios como escritor en el cómic. En la respuesta de una editorial me decían textualmente "usted escribe demasiado bien para el cómic, debería dedicarse a la literatura". La obra a la que se referían ganó posteriormente siete premios literarios y fue publicada por Dibbuks. Y es que los editores de cómic, incluso muchos de sus seguidores, son unos enamorados del género pero creen que en el fondo su género es inferior al cine o a la novela, y que la buena prosa y la calidad literaria no tienen cabida, siendo el dibujo lo único verdaderamente importante. Con el paso del tiempo, me he dado cuenta que el fantástico sucede algo similar: muchos editores creen que no hay espacio para la buena prosa y sólo para las novelas de entretenimiento. Cuando un escritor alcanza cierto nivel se ve condenado a abandonar el fantástico porque los editores no confían que una novela que no sea de puro entretenimiento tenga cabida en las grandes editoriales. Me pregunto qué opinas sobre este tema y si debido a tu calidad como escritor piensas que tu futuro está lejos de fantástico.
-Es evidente que el género está dominado, casi tiranizado, por la acuciante necesidad de los editores por vender esas historias; poco importa la escasa calidad literaria de los productos (como ellos los llaman) si se venden. Que sí, que han existido casos puntuales en que la calidad ha terminado por vencer la resistencia de editores y de lectores, claro, pero son los menos. Así que es lógico que mi carrera terminará por abandonar el género fantástico, aunque lo haga de manera temporal. Me gustaría, con el paso de los años, labrarme una carrera del estilo de J.G.Ballard, capaz de escribir ciencia ficción y distopías feroces consideradas literatura mayor. 


-Tu obra está muy influida por la música. Para mí, que soy un completo ignorante del tema, me resulta fascinante. Explicanos la interacción de la literatura y la música en tus novelas.
-Dicen que me obsesiono con ello, que se percibe ese empeño porque todo resulte armónico dentro de la novela, disonancias incluidas. Antes de comenzar a escribir, elaboro un guión capítulo a capítulo de la novela mediante fichas. En ellas puedo llegar (muchas veces lo hago) a escribir el número de palabras que deseo que finalmente tenga el capítulo de marras. De esta manera trato (no sé si consigo) nivelar las distintas partes de la obra, evitar que se haga demasiado largo el planteamiento y muy breve el nudo. Por otra parte, es verdad que una vez llegado el momento de la redacción escribo con música de fondo, en muchas ocasiones como potenciadora de los sentimientos que necesito volcar en tal o cual escena. Cada una de mis novelas cuenta con su propia banda sonora… aunque sería muy prolijo aquí hablar de ello.


-Has dicho repetidamente que con "el último refugio" termina tu viaje por el género zombie. En tanto que lo fantástico y lo zombie a menudo van ligados de la mano, me pregunto si con el tiempo no regresarás por mucho que ahora pretendas haber superado esa etapa.
-El último refugio es mi despedida del género. Aún queda un relato Z por publicar, pero está escrito antes de la novela. Y por mucho que sí, que pueda regresar al universo de la Guerra de la Doble Muerte ¿quién sabe si con ocasión de ediciones especiales o extendidas?, o con algún proyecto que aún no he de desvelar, no habrá más relatos ni novelas zombie en mi catálogo. Creo haberlo dicho todo en El Manantial, La Guerra de la Doble Muerte y en El último refugio.



-Tu hermano es tambien escritor y está comenzando a despuntar como un narrador que, al igual que tu, tiene una voz propia. Háblanos un poco de la infancia de esos dos artistas y su evolución a lo largo de los años. Mi hermana nunca tenido inclinaciones artísticas y siempre me he preguntado cómo debe ser crecer con una persona que como uno mismo pretende ser escritor.
-Desde el principio de los tiempos (de nuestros tiempos), mi hermano Antonio y yo hemos compartido algo más que estudios y travesuras. Desde muy pequeños nos interesaba el dibujo, luego la pintura al óleo, que estudiamos con José Díaz-Oliva. Luego nos interesamos por la música, otra de nuestras pasiones. De alguna manera el hecho de ser no ya hermanos, sino gemelos nos ha unido en estas inquietudes. No había libro o música que no impresionase a uno que no leyese o escuchase el otro. Con posterioridad nuestros trabajos han terminado por separarnos, en cuanto a experiencias artísticas se refiere, o a la inmediatez con que las recibimos. He de significar que mi hermano Antonio (hablamos de Antonio Castro-Guerrero) siempre destacó por su especial habilidad a la hora de escribir, por su estilo tan depurado. Desde joven siempre me llevó la delantera en este terreno… así que no entiendo la ceguera editorial que se cierne sobre sus escritos. Por fortuna, y como era de esperar, a mediados de este año ganó el Premio de Novela Corta de Cáceres con El último viaje de Sorolla.





-Háblanos de "el último refugio". Lo primero que te venga a la cabeza, un aforismo, una forma de que el lector entienda lo que es esa novela a partir de una abstracción, no explicando al argumento sino lo que es la novela desde el interior, desde su nervio.
-Desde hace meses vengo confesando en las redes sociales que, pese a la sensación obtenida tras la lectura, la novela es toda una declaración de amor a Judith, y por extensión a Jonás. Las cuitas y desventuras que acontecen al puñado de supervivientes (supervivientes como sinónimos de los vivos) que pueblan sus páginas están orquestadas para subrayar la humanidad de los dos resucitados ya mencionados.  Es por ello que los capítulos dedicados a Judith y Jonás llevan títulos alusivos a canciones o programas de tv infantiles. Son ellos dos los que unen esta novela con La Guerra de la Doble Muerte, de la que El último refugio ha de considerarse la cara B, las Banderas de nuestros padres respecto de Cartas de Iwo Jima.



-Tu mujer también es escritora y aunque en la historia las parejas formadas los autores no ha sido algo excepcional, es un tema que también me resulta fascinante. Explicarnos alguna anécdota del día a día de una pareja de artistas como vosotros.
-¿Vale como anécdota que nos llevamos a matar cuando nos juntamos a escribir algo a la limón? No, ya en serio, en la medida de lo posible ayudo a mi mujer (ella es Vanessa Benítez Jaime) con las correcciones. Otra cosa es que mi afán de perfeccionismo sea un poco cargante a veces. Paseando o sentados delante de la tv, ella me habla de proyectos que tiene en mente y yo, como contrapartida, le agobio con los míos. Le animo a que persevere en sus escritos, que alguna vez se atreva a darle voz a Sara. En la vida diaria nos llevamos muy bien, y desde aquí he de agradecerle que me deje el tiempo necesario para escribir, que se dedique al cuidado y entretenimiento de Nora, nuestra hija. Sin su colaboración, esta entrevista no habría tenido lugar, ni las novelas ya publicadas hubiesen existido. O tal vez sí, pero habría necesitado el triple de tiempo para acabarlas.






-¿Cómo ves dentro de 10 años la publicación en papel? Alguna vez hemos hablado al respecto y ya sabes que yo sostengo que en 10 años habrá desaparecido al menos el 50% de todos los libros que vemos en las librerías y el digital será más del 70% de las ventas. Me gustaría saber tu opinión al respecto.
-De alguna manera opino lo mismo. Si jugamos a adivinos, creo que en 2025 se editará en papel con el carácter exclusivista con que se editan los elepés. Sólo para coleccionistas y amantes del papel, en cuidadas y caras presentaciones. Debería ser así, aunque sólo fuese por el bien de nuestro planeta y para no dar la razón a la profecía de Julio Cortázar, a ese mundo infectado de escritores y libros. Si el precio de los libros electrónicos se ajusta a la realidad y al mercado, ese habría de ser el futuro.


-Háblanos para terminar que querías transmitirle al lector con "el último refugio". Que pretendías ofrecerle con esa dilogía y qué sensaciones esperabas que el lector alcanzase al terminar de leer los dos libros. Cuál es esa senda por la que has llevado a los lectores a través de un camino llamado la Guerra da doble muerte
-De una parte pretendía entretener, cómo no, con una historia labrada a sangre y fuego, intensa como pocas. Y de otra, mi intención final era disertar sobre la guerra, el convencionalismo maniqueo de los bandos, reflexionar sobre la bondad de unos y maldad de otros. Estas guerras zombis, contadas desde una óptica sencilla, no son más que eso, blockbuster puro y duro; sin embargo, si el autor pretende profundizar más en el mensaje a transmitir no hará otra cosa que subrayar el instinto de supervivencia, la lucha entre hermanos. Lo que sucede es que la mayoría, en caso de hacerlo, se centra en la lucha fratricida entre supervivientes. Con este díptico de la Doble Muerte quise añadir otro parámetro más: la guerra civil entre hermanos sin más razón que la locura, el exterminio del enemigo.


-Las novelas de Alejandro son…
-… castroguerianas en el más amplio sentido de la palabra. Diferentes, viscerales y líricas a partes iguales, una suerte de harakiri en diferido.